Cuando la libertad aflora en una migaja de pan | Crónicas de Calle

Cuando la libertad aflora en una migaja de pan

Grossman

Entre el escenario sangriento y de muerte que presentó la Segunda Guerra Mundial, en especial la ofensiva del ejército alemán en Stalingrado, Vida y destino presenta historias que ocurren en el contexto de esa situación. El amor, la infidelidad y la amistad se mezclan con relatos crudos de la guerra; desde la narración de una mujer judía que es asesinada en una cámara de gas hasta una carta de despedida de una madre hacia su hijo que está en un campo de concentración, muy cerca de su muerte.

Pocos escritores podrán juntar en un mismo texto tantas historias con reflexiones políticas, literarias, históricas y filosóficas hilvanadas de forma magistral a lo largo de 1100 páginas. Vasili Grossman(*) refleja cómo la gente se adecua a la vida en guerra y a la vez, cómo los conflictos que se generaban antes del conflicto, continúan vigentes.

La obra es heterogénea, deja diferentes sensaciones y refleja diferentes modos de sentir y vivir. Por un lado, en uno de los trenes donde los judíos eran transportados a los campos de concentración, un hombre se encuentra vencido, espera a la muerte como lo mejor que le puede pasar. En el mismo lugar, otros se conforman y se ilusionan con unas gotas de agua y quizás un pedazo de pan.

Vasili Grossman escribió Vida y destino en 1960. Fue prohibida y censurada por la ex URSS porque más allá de las historias de vida, la novela no escapa del contenido político. El autor realiza una crítica profunda a los dos países que dirimían su destino en Stalingrado: la Alemania fascista de Hitler y la URSS comunista de Stalin. Grossman juega con la idea de que, al final, los dos representan lo mismo: un Estado que censura y le quita libertad a su pueblo, por todos los medios que fueren. Finalmente la obra fue publicada en 1980, dieciséis años después de la muerte del autor.

Existe una mezcla de una gran cantidad de personajes en diferentes situaciones que por momentos hace perder el hilo del relato. Algunas de ellas quedan sin desarrollarse. Otras se alargan hasta el final evidente, el triunfo del ejército soviético.

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Grossman plantea cuestiones morales. Shtrum, un científico soviético, es criticado por sus compañeros de laboratorio y finalmente marginado por ser considerado un “traidor” al partido. Shtrum, judío, había cuestionado al régimen en varias conversaciones. El científico cuestionaba las muertes que el Estado había provocado en el año 37, cuando se dio la orden de realizar la reforma agraria y se mató a cientos de personas, entre ellos los kulaks, los terratenientes rusos. En varias ocasiones es invitado a pedir perdón por su “mal comportamiento”, pero se niega, y está dispuesto a perderlo todo; su puesto de trabajo, prestigio y su posición social. Para él, lo más importante era preservar su orgullo y dignidad. A su mujer no la saludan en el mercado. A él, sus compañeros y personas que trabajan en el edificio le dan la espalda. Un día, deprimido en su casa y sin trabajo, recibe el llamado de Stalin, que lo felicita por un descubrimiento que había hecho en el laboratorio. Shtrum gana una nueva reputación, vuelve a su trabajo y es felicitado por todos. Es ahí cuando uno de sus jefes le pide que firme una carta en la que se denunciaba a varios artistas, científicos y otras personalidades como traidores al partido. Shtrum no quiere firmar porque sabía que las denuncias eran falsas. Con la lapicera en la mano se le viene a la cabeza todo lo que había pasado; el miedo que sintió, por primera vez, de verdad. Firma y piensa que se había vendido, que no había respetado sus principios y valores.

La vida de los soldados es la peor. Tienen hambre, frío y miedo de morir. Se cuestionan si tiene sentido la guerra. Cuando todo termina, un soldado se pregunta cuál es el siguiente capítulo de su vida. En su memoria quedó la muerte, la sangre, el sufrimiento. El Estado que ganó la guerra y comienza a perfilarse como una potencia mundial, lo ignora.

La libertad es uno de los temas que Grossman quiere imponer. Algunos de sus personajes encuentran la esperanza en una migaja de pan o en una pitada a un cigarrillo. Esa esperanza se muestra como un pedazo de libertad que está intacto, que no fue invadido. En la última caminata, a pocos metros de entrar a una cámara de gas, sin intenciones de provocar una insurrección, siendo esclavos de la sumisión, rodeados de gente desnuda y soldados con armas, algunos piensan que desde los caños del techo de la cámara saldrá agua y que se bañarán después de varios meses.

(*) En mayo se publicó en la Argentina otro libro de Grossman, Todo fluye, una novela ambientada en la guerra.

Fotos: La primera, la imagen de la tapa del libro. La segunda, Grossman, en el frente de batalla.




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  1. A. Trindade

    Muy bueno el artículo luquitas!, me gusto mucho, me hizo acordar a un libro que leí y que de paso te recomiendo, “El hombre en busca de sentido”. Es de Viktor Frankl, era un psicologo muy conocido que pasó varios años en Auschwitz durante la segunda guerra y narra más o menos su experiencia y el afan por seguir aferrandose a la vida en un lugar y en un conflicto político que era completamente ajeno a él. Es completamente impresionante comparar nuestras vidas de “excesos y lujos” con la de esas personas para las que un cigarrillo o una ración de pan es el tesoro más preciado que tienen, además de su deseo de vivir, claro.

    P.D.: Un abrazo negro, me gustaron muchos los artículos, voy a pasar seguido a ver que encuentro!


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