De hobbits, elfos y magos en la Tierra Media

La comunidad del anillos (Los argonautas)

“Estimados, no voy a necesitar que ustedes inventen un mundo de ficción. Quiero que cuando el público vea la Tierra Media en nuestro film sienta que es un lugar que realmente existió, miles de años atrás”, fue el mensaje del director neozelandés Peter Jackson, al equipo que se encargaría de trasladar la trilogía de El Señor de los Anillos (El Señor) a la pantalla grande. Y lo lograron. No quedan dudas.

En realidad, el escritor sudafricano J. R.R. Tolkien ya había creado el mundo (con idiomas, paisajes, personajes, costumbres, vestimenta) desde las palabras. Aquel fascinante lugar permanecía en la imaginación de cada uno de los lectores de El Señor de los Anillos. Ahora era el momento de darle vida audiovisual a todo eso. De escuchar los sonidos, de apreciar los colores, de sentir las vibraciones.

Así, Peter Jackson, un gordito simpático fanático de Tolkien, que había hecho películas sangrientas, con toques de humor negro y poco conocidas, emprendió el camino de trasladar 1368 páginas al cine, dividido en tres partes. Eligió su tierra, Nueva Zelanda, como el lugar ideal para filmarlo, por la cantidad y variedad de paisajes; algunos que todavía hoy están desolados.

Jackson fue la cabeza del proyecto, pero tuvo varios genios al lado. El inglés Alan Lee fue el ilustrador de la mayoría de las imágenes que hoy aparecen en todas las ediciones de los libros. Un hombre que vivió prácticamente toda su vida obsesionado con la obra de Tolkien y generó imágenes impresionantes por su calidad de detalle a partir de los libros. Jackson se encargó de reclutarlo, junto a John Howe, y comenzó a formar con él un equipo de estrellas. El director pidió que Rivendel, el lugar de paz y armonía donde viven los elfos,  la torre de Isengard, espacio de sabiduría convertido en nido de maldad por el mago Saruman o las Minas de Moria, donde los enanos solían emborracharse mientras cavaban para enriquecerse con mithril, por ejemplo, se hicieran exactamente como los que había dibujado varios años atrás Lee.

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Otros lugares, como la Comarca, donde viven los agradables Hobbits, tuvieron otro proceso. Hay una escena en uno de los apéndices de la versión extendida del DVD donde Jackson camina con Lee por un campo, con pastos verdes y pocos árboles, y una pequeña laguna al costado. Allí le explica que le parecía un buen lugar para construir la Comarca. Inmediatamente Lee se sienta en el piso, con la espalda recta y los pies cruzados, saca sus cuadernos y algunos lápices y desde un lugar alto, donde pudiera captar todo el terreno, comienza a crear caminos y casas con puertas circulares construidas dentro de la tierra. Fue el primer paso de la Comarca. De sus talentosos dibujos y de su inspiración se generaron todos los escenarios.

Algunos fueron maquetas –a diferentes escalas- (se hicieron 68 miniaturas)  y las escenas panorámicas eran filmadas desde una simple camarita, con la que Jackson jugaba tirado en el piso, desde una escalera o agachado. Otras fueron en sets, como el de Minas Tirith, la gran ciudad donde vivían los hombres de Gondor. Esa escenografía terminó siendo tan grande e impactante que el mismo Lee iba los fines de semana a recorrer la ciudad, como si fuera un turista de algún pueblo italiano antiguo. Algunas otras se hicieron a través de la tecnología.

Richard Taylor fue el otro monstruo de mil cabezas que tomó parte más que importante en el rodaje. Fue el creador de los efectos especiales, bajo su compañía, WETA, el comandante del diseño del vestuario y del maquillaje. Fue uno de los hombres que más tiempo trabajó en el proyecto. Unos cinco años antes de que empezaran a rodar, creó alrededor de 48 mil elementos- entre espadas, cuchillos, flechas y escudos-  para los más de 20 mil extras que participaron en la filmación. Todo fue hecho con el mínimo detalle. Narsil, la espada de Elendil, que sus restos vencerían al malvado Sauron, por ejemplo, llevaba la inscripción esculpida con letras élficas: Narsil essenya, macil meletya; Telchar carnéron Návarotesse (Narsil mi nombre, espada poderosa; Telchar me hizo en Nogrod). Cada bandera, flecha o vestido tenía un guiño al mundo de Tolkien, que casi ningún espectador llegó a notar y que fue hecho sencillamente como un impulso motivacional para que su equipo de trabajo funcionara cada vez mejor.

Howard Shore fue el hombre que inventó la pegadiza, emocionante y adecuada música. Su trabajo consistía en ver el material completo de los films y luego, a partir de los sentimientos que percibía de las escenas, componía una pieza para ese momento exacto. En la última parte, El retorno del rey, los tiempos de entrega fueron asfixiantes para todo el equipo. Los de efectos especiales no entregaban las tomas a tiempo porque el psicótico de Peter Jackson no paraba de mandar nuevas ideas, nuevas formas de mostrar un Nazgul o un olifante. Así, Howard Shore tuvo que inventar la música casi sin ver el film. Su promedio de composición por día era de dos minutos (promedio normal de cualquier compositor) que tuvo que aumentar inexplicablemente a 20 por día. Disfrutó tanto del camino, que luego realizó giras con una sinfonía que realizaba conciertos con la música de El Señor.

Todas las personas involucradas en el proceso realmente sufrieron la filmación, por diferentes situaciones. Los actores no toleraban el frío, el viento, el calor, el estar lejos de casa por más de un año. Dominic Monaghan, quien interpretó a Merry, uno de los hobbits, confesó que, en una de las escenas de la Comunidad del Anillo, en la puerta de las Minas de Moria, filmada en la madrugada, estuvo a punto de detener la filmación. Sencillamente la sangre no le llegaba a los pies por el frío que sentía. Sean Bean (Boromir) tuvo que escalar una montaña por más de 12 horas por su miedo a subirse a un helicóptero para realizar una escena en el pico de un cerro. Los asistentes se veían saturados y sobrepasados por la cantidad de trabajo y los pocos días de descanso. Siempre tuvieron un móvil que los diferenció, claro. Pensaban que el fin justificaba todos los medios. “Tu sufrimiento es pasajero, el film quedará por siempre”, le dice Peter Jackson a Miranda Otto (Eowin), luego de hacerle repetir incansablemente la escena en la que pelea ante el Rey brujo, uno de los malos más poderosos.

Viggo Mortensen creyó de verdad que fue Aragorn durante el año de filmación. Entró a El Señor a último momento. Recibió una llamada urgente en la que le pedían que volara a Nueva Zelanda en menos de un día. No había leído los libros. Su hijo, que había escuchado la conversación telefónica, le preguntó quién lo había llamado. “Me ofrecieron trabajar en El Señor”, dijo. “¿Qué personaje interpretarás?”, le preguntó. “Aragorn”, respondió, sin entender demasiado qué estaba pasando. El hijo, fanático de Tolkien, al borde del llanto,  obligó a su padre a aceptar el trabajo, para que representara al personaje con el que tanto había soñado.

En Nueva Zelanda, se levantaba todos los días aún más temprano de lo que debía para cuidar a su caballo, que en el libro era Roheryn. La relación de los caballos con los hombres es fundamental, casi sagrada en El Señor. Mortensen se convenció de que para transmitir eso debía hacerse amigo del caballo, y así fue. Al final de la filmación, decidió comprar el caballo con el que tanto se encariñó. Fue uno de los actores más populares y respetados del set. En su último día de filmación, se le rindió un tributo insuperable. La interpretación de los orcos estuvo a cargo de neozelandeses altos, rudos, muy afincados a su tierra. Algunos de ellos eran maoríes. Muchas veces, antes de cada escena, practicaban el Haka, la danza tribal maorí, para motivarse. Como señal de respeto por la dedicación de Mortensen, esos 30 hombres se formaron en grupo delante de él y le dedicaron el último Haka. Aguerridos como los All Blacks, la selección de rugby de ese país, terminaron chocando las cabezas con el actor argentino, para despedirse.

Este film supo darle la espalda a Hollywood. Ni siquiera la presentación se hizo en Estados Unidos, el gran monstruo del cine. Fue en Wellington, la capital de Nueva Zelanda, que ese día recibió a los actores con más de 100 mil personas en la calle y con un decorado temático de El Señor a lo largo y ancho de toda la ciudad.

La última escena de Elijah Wood (Frodo Bolsón) también fue emotiva. Se trató del momento en que Frodo, en la Comarca, termina de escribir el libro El Señor de los Anillos y concluye así el ciclo de aventuras que su tío Bilbo había comenzado, con Historia de Idas y Vueltas. Es el momento en que siente que su tiempo en la Comarca ha llegado al final. Que sus heridas no sanarán nunca y que su vida no será la misma luego de todo por lo que tuvo que pasar. Esa misma sensación pareció haberse trasladado a la vida real, durante la filmación de esa escena. Jackson se mantenía serio, detrás de un monitor, donde veía los gestos y las reacciones de Wood. Detrás de Jackson estaban Billy Boyd (Pippin) y Monaghan (Merry), con las manos en los bolsillos, presenciando lo que sería el final de ellos mismos como hobbits. La escena parecía bien actuada, pero Jackson pedía nuevas tomas sin parar. Todos lo miraban en silencio, esperando que se animara a darle el punto final a algo que tanto habían esperado, pero también que tanto temían abandonar. Finalmente, lanzó: “Muy bien, revisen si está bien y con eso podemos terminar la participación de Elijah”. Todos aplauden. Jackson se para y se dirige a Wood. Se abrazan. Jackson comienza a llorar como un pequeño bebé. No puede parar. Wood también llora. “Fue increíble. Gracias por todo. Gracias de verdad”, repiten los dos, ahogados por las lágrimas.

Quizás esa haya sido la clave. Los apéndices de los films, que utilicé para realizar este texto, muestran una verdadera Comunidad entre la gente que hizo una de las grandes obras del cine. Dentro de cincuenta o cien años se recordará a El Señor como hoy a Casablanca o El ciudadano. Una mezcla de talento, predisposición y pasión. Especialmente la última. Un legado para continuar en movimiento la rueda de fanáticos. Y que nunca pare.




There are 14 comments

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  1. Joaquín Bilbao

    Me gustó mucho este post. Finalmente alguien ofrece alguna información nueva sobre esta película. Ahora quiero verla otra vez, pero pienso en su duración y no sé que hacer….

    ¿Será esta trilogía la Star Wars de las próximas generaciones? ¿Seres sometidos a varios relanzamientos de la saga? En más de un aspecto Jackson es como Lucas (y no hago alusión al aspecto físico porque el director de Nueva Zelanda bajó varios kilitos).

    ¡Saludos!

  2. Anonymous

    Excelente post, soy fanático de esta trilogía, por alguna razón me recordó mis sueños y aún las pesadillas de mi infancia, no se como alguien puede tener tanta imaginación para crear estos lugares y personajes con tanto detalle, la música de Howard Shore, un hombre tocado por la mano de Dios, me transporta a otro mundo como ninguna otra, es para mi, definitivamente la mejor obra cinematográfica que he visto.

  3. José Castro

    ¿Sería posible hacer alguna anotación sobre los actores? por ejemplo el personaje de Gandalf le fue ofrecido en un principio a Sean Connery, pero éste lo rechazó, no se cuál haya sido el caso de los demás actores, serían interesante saber quién pudo estar y no quiso estar.

    • Lucas Bertellotti

      Muchas gracias por los comentarios. Anónimo: me pasa lo mismo que vos con la trilogía. Es, sencillamente, algo especial y distinto al resto. José: tendré en cuenta tu pedido. Seguramente en los próximos días arme algo con el proceso de filmación de El Hobbit, gracias por la idea. !Saludos!

  4. El error de pasar por la vida sin prestarle verdadera atención a Star Wars « Crónicas de calle

    […] Parece un error pensar que Star Wars se trata de una película de cowboys en la que, en vez de caballos hay naves espaciales y en vez de pistolas hay sables de luz. El escenario es mucho más complejo. El relato muestra 21 razas y 100 planetas, mundos que llaman la atención por sus formas y colores, que rompen con los paradigmas de la costumbre. Que sacuden (la grandeza y ambición del mundo Star Wars sólo puede ser comparado por El señor de los anillos). […]

  5. Flora

    Excelente! Gracias por este racconto, soy muy fan de los libros y de la trilogía, me recordaste los extras de los DVD, todo ese maravilloso recorrido por ambos mundos entrelazados (la comunidad real y el relato de ficción) que nunca se separan y por eso, como bien decís, se transmite una profunda relación que trasciende los personajes.

    • Lucas Bertellotti

      Muchas gracias, Flora. Estamos en la misma: me declaro fanático de El Señor de los Anillos. De ahí la admiración por Peter Jackson, un tipo que trabajó con enorme respeto a la obra de Tolkien y con una cuota de pasión y dedicación extraordinarias.
      Saludos!

  6. El error de pasar por la vida sin prestarle verdadera atención a Star Wars | Crónicas de Calle

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