Cuando el cine de animación supera al de carne y hueso

9411429_fb269a5b45_o

¿Sería demasiado exagerado pensar que entre los diez mejores films del siglo XXI figuran con facilidad cuatro o cinco de animación?

Quizás haya sido el japonés Hayao Miyazaki el responsable de cambiar el paradigma. En sus películas los protagonistas son princesas, gatos gigantes o fantasmas. Pero lo importante, en realidad, pasa por otro lado. En su obra muestra dibujos animados, pero el matiz de sus historias tienen algo distinto a lo que se puede ver en los canales de televisión infantiles. Sus temas y relatos, la mayoría de las veces, no son para chicos.

El director de El viaje de Chihiro dio un giro. A partir de él, los muñequitos de todo tipo de colores y formas ahora tenían cosas importantes para decir. Sus acciones derivaban en sentimientos y pensamientos profundos. ¿Por qué un adulto no puede ver películas de animación y pensar, llorar o reír? ¿Por qué no juzgar las atrocidades de una guerra por medio de actores que nacen de un lápiz y papel? ¿Un tanque dibujado es menos creíble que uno real?

Esa nueva concepción de las animaciones tomó vuelo y se desarrolla cada vez más. Muchos jóvenes directores, especialmente de Francia, Japón y Estados Unidos, dejaron de soñar con filmar a Robert De Niro o Al Pacino. Su visión del cine pasa ahora por otro lado. Y el resultado es una serie de brillantes películas.

Persépolis (2007), de Vincent Paronnaud y Mariane Satrapi, es el film que merece ser nombrado antes que todos (claro, Miyazaki ya tiene creado un post para él solo). Habrá pocos personajes tan geniales como Marjane, la protagonista. Todo el film pasa por sus ojos, en el contexto del Irán en la década del 70 y los años futuros, en plena revolución contra el Shah. Primero, Marjane es una nena inquieta que admira casi hasta al enamoramiento a su tío, defensor de las causas justas y muy involucrado en la política. Después pasa a ser una adolescente rebelde, que intenta defender sus derechos y libertades ante un sistema que censura todo y no para de reprimir (no sólo desde el aspecto físico). Luego, la joven frustrada de sueños rotos y miradas perdidas. Por último, la adulta que sufrió pero aprendió y ahora vive, con dolor, desde un escalón mayor de comprensión, sabiduría y pasado irresuelto.

Esta película lo tiene todo. El rol de la mujer en un país ultra ortodoxo, el papel de los iraníes cuando son extranjeros (en Francia, el lugar al que Marji escapa, no se la trata del todo bien), el proceso político en Irán, el amor, la amistad. Todo.

persepolis

El ilusionista sufre en silencio. Ya nada es lo mismo. Hasta hace unos años, los teatros se llenaban para verlo actuar. Ahora, su público es cada vez menor. Pero lo que más le preocupa son los aplausos. Cada vez escucha menos cuando hace aparecer a un conejo de la galera o se saca un pañuelo de muchos colores de la oreja. Ya no hay interés en lo que hace. Los chicos, que ahora miran la televisión buena parte del día, ya no se asombran ante sus trucos. Los tiempos cambiaron. Se trata del film El ilusionista (2010), de Sylvain Chomet. Otra obra maestra que le rinde homenaje al director francés Jacques Tati, con el personaje principal tomando su forma.

sylvainchomettheillusionist
El ilusionista forma parte de la corta pero más que interesante trayectoria del director de Las trillizas de Belleville (2003), un relato lleno de magia. El estilo de los dibujos de estos dos filmes tienen que ver con mundos añejos. Toda su estética se aleja de la modernidad y le da un toque de nostalgia que funciona a la perfección.

Aunque vendría a ser la pata comercial y superprofesional, los productos de Pixar no merecen quedar afuera de los grandes filmes de animación (aunque, en el caso de continuar con las continuaciones de películas exitosas, como este año pasó con Cars 2 y ocurrirá con la precuela de Monsters Inc, y dejar de lado las ideas originales, quedará un paso atrás del resto).

Wall E (2008), de Andrew Stanto, es una genial paradoja del mundo moderno con un protagonista simpático y divertido como pocos. El avance tecnológico llevó a que los hombres sean un grupo de gordos que no pueden valerse más que por máquinas que hagan todo el trabajo. Wall E es una especie de héroe y antihéroe a la vez que regala, además de una serie de secuencias inolvidables, hasta una gran historia de amor con Eva.

Además de Wall E, los primeros quince minutos de Up (2009), de Pete Docter y Bob Peterson, pueden ser quizás los mejores de todos los filmes nombrados. Brillante historia de dos nenes que, jugando, llegaron enamorados hasta viejos. Ed es un viejito que parece listo para sumergirse en la tristeza y la depresión, hasta que aparece el sentido aventurero que tenía perdido hace mucho tiempo (luego el relato pasa a ser bastante más infantil, un poco previsible y exagerado).

Vals con Bashir (2008), de Ari Folman, es la prueba de que un film animado no tiene límites y hasta de que a veces hasta tiene más recursos que cualquier otro formato para mostrar diferentes secuencias dramáticas. ¿Una película de dibujos animados habla sobre el trauma y la crueldad de la guerra? Sí. Y lo hace muy bien. En este caso, se construye el relato de un director de cine llamado Ari que participó de la guerra del Líbano pero que no recuerda nada. La reconstrucción de su historia como soldado eriza la piel.

Dependerá de la la empatía del espectador para gustar o no de los films de animación. Es posible que haya gente que no pueda “conectarse”, si se lo puede llamar de esa manera, con este tipo de personajes e historias. Lo cierto es que el estatus de que una película de animación es exclusivamente para que los padres lleven a sus hijos al cine a la fuerza ya terminó. Es evidente que hay una serie de personas que piensan a la animación como una nueva forma de mostrar las cosas. Y, muchas veces, puede ser claramente superior al cine de carne y hueso.




There are 5 comments

Add yours
  1. Julie

    ¡Gran post!
    Vi todas las películas que nombras y son geniales.
    Son los grandes ejemplos que se pueden dibujar historias geniales con personajes aún mejor logrados que algunos de carne y hueso que andan por ahí.

    Los 15 minutos que destacas de Up son increíbles. A mi se me cayeron un par de lágrimas.
    Las trillizas de Belleville me gustó más que El Ilusionista, aunque esta última es más una historia que podría ser de carne y hueso. (La escena de los pochoclos – renacuajos y de los sueños del perro de Las Trillizas…. Gloriosas).
    Monsters Inc. me pareció fantástica. Como un miedo común de la infancia se hizo historia, industrializando a los monstruos… Genial.
    Y Persépolis, bueh… La estética y esa historia que encima es real. Una lástima que acá no haya tenido tanta difusión. Recuerdo que la proyectó , como siempre, el Arteplex acá y no se si también estuvo en el Bafici.

    ¡Armaste una gran lista, y un gran post!

    • Lucas Bertellotti

      Muchas gracias por el comentario, Juli. Me alegro que te haya gustado. Es una cuestión de gustos, pero El ilusionista me gustó un poco más que Las trillizas, aunque las dos son geniales. Un tema que planteas y que no toqué en el post es la llegada y repercusión que tienen en la Argentina. Lamentablemente, muy poca. Saludos!


Post a new comment