Poco brillo, nada inolvidable: los mejores estrenos del 2011

libros4

No fue fácil. Costó. Hubo que bucear y escarbar para llegar a una lista que termina siendo forzada. ¿Por qué? Porque no vi todo lo que me hubiera gustado, principalmente. Y porque no hubo prácticamente ningún film del 2011 que me haya vuelto loco. Muchos pasaron sin pena ni gloria. Otros me encantaron, pero ninguno me fascinó.

Como informa el sitio Ultracine, el público aumentó con respecto al 2010 (42, 5 millones de espectadores contra 38). Pero hay un dato que no pasa desapercibido: entre los 12 films que encabezaron el ranking anual sumaron 17, 5 millones de entradas, el 41 por ciento del total (datos de Otroscines). ¿Entonces? Da la sensación de que la gente va a ver películas y no cine. Uno o dos tanques de Hollywood al año y se acabó.

Por mi parte, queda el sabor amargo del cierre de New film, mi videoclub que, con el tiempo, cada vez extraño más. Y la duda de cómo avanzará la industria del cine en el futuro. No me gusta, pero debo decir que buena parte de los films que no conseguí en los mediocres videoclubes pude verlos con facilidad en varios sitios de Internet. “El cine ha terminado”, dijo el francés Jean Luc Godard. Quizás no terminó ni vaya a terminar, pero es evidente que ya no es el mismo de antes.

El árbol de la vida, Terrence Malick (Estados Unidos). Ante tanta tibieza, el film del estadounidense, ganador de la Palma de Oro de Cannes, se destaca sobre el resto. La película, controvertida y con reacciones de amores y odios por igual, tiene un post dedicado en el que describo todo lo que me gustó de la última joya de Malick. Las secuencias de la familia O´Brien, filmadas con maestría y descriptas en una historia llena de matices y sensible, quedarán como lo mejor del año.

 

 

La vida útil, Federico Veiroj (Uruguay). La gran sorpresa del año. Brillante film uruguayo que, justamente, muestra buena parte de lo que pasa en la industria cinematográfica, cuando el cine en el que trabaja el protagonista, Jorge, cierra. Las cosas ya no son como antes, la gente no va a ver películas. Filmada en blanco y negro, la historia cuenta el amor y la pasión de Jorge por las películas, pero también la destrucción personal que vive por haber perdido su trabajo, su gran amor, y el intento de reconstruir su vida.

 

Habemus Papa, Nani Moretti (Italia). Un cardenal consigue el mayor premio que puede pedir: es elegido Papa. Cuando está a punto de hablar con los fieles, que llenaron la plaza del Vaticano, le agarra pánico y no sale. Se asusta. Habla con un psicólogo dentro del Vaticano. No funciona. Sale a la calle (cuestión totalmente prohibida, ya que hasta que no se de a conocer al Papa nadie de los involucrados puede tener contacto con el exterior). Habla con una psicóloga. Confiesa que siempre quiso ser actor. Se cruza en el camino el dilema de ser lo que a uno le imponen o lo que realmente ama. El mundo cerrado y sumamente privado de la Iglesia contado con elegancia y precisión.

La prima cosa bella, Paolo Virzí (Italia). Como La Pivellina el año pasado, esta es la gran joya del cine italiano del 2011. Un relato que atraviesa los años y cuenta la historia de la familia Michelucci. Parece dejar la enseñanza de que cuando las raíces se forjan desviadas y rotas, es muy difícil que el árbol pueda crecer bien. Algo de eso le pasa a Bruno, un hombre infeliz que todavía no puede olvidar su infancia marcada por la violencia de su padre y los excesos de su madre, Anna (actuada por la hermosa Micaela Ramazzotti). Combina a la perfección la música y la diversión con el drama y la crudeza de las historias.

La vitalidad de los afectos, Felix Van Groeningen (Bélgica). Gunther Strobbe es un escritor fracasado, infeliz. Desde su escritorio y con una hoja en blanco decide repasar su infancia, en un pequeño pueblo de Bélgica. Abandonado por su madre, vivió en la casa de su abuela, con su padre y sus tres tíos.  Sufre por la brutalidad de sus familiares (excepto de su tierna abuela), que suelen dormir sobre charcos de vómitos o se pelean a golpes con demasiada frecuencia, pero también se divierte con su frescura y sinceridad. Hace de padre, hijo y sobrino a la vez. El film transcurre entre las locuras divertidas de los hermanos Strobbe y el rescate de los valores más básicos, como el amor por los familiares, el compañerismo y la unión.

Moneyball, Bennett Miller (Estados Unidos). Billy Beane (Brad Pitt) es el manager de un equipo de bajo presupuesto de beisball. Cuando los tres mejores jugadores se van a franquicias más grandes, decide implementar un plan revolucionario en la liga para tener un buen rendimiento con jugadores baratos. Es, sencillamente, la opción de comprar jugadores por rol y ganar los partidos aprovechando 100% las virtudes de cada uno. Para eso, recibe la ayuda de Peter Brand, un joven graduado en economía de Yale. El film es divertido y, principalmente, tiene ritmo (bastante similar a Red social en ese sentido). La historia de Beane, basada en una historia real, una especie de Marcelo Bielsa del beisball, el jugador frustrado que debate internamente sobre las decisiones que tomó, es excelente. Y, lo mejor, la idea de que los protagonistas no siempre ganan.

Menciones especiales: Carlos (Francia, Olivier Assayas), El concierto (Francia, Radu Mihaileanu), Rango (Estados Unidos, Gore Berbinski), Poesía (Corea del Sur, Chang dong Lee), El cisne negro (Estados Unidos), Darren Arronofski y Otro año (Inglaterra), Mike Leigh.




There are 7 comments

Add yours

Post a new comment