Documentales: el atractivo de la subjetividad y espontaneidad de la realidad

libros

Paisajes. Miradas. Historias. Guerras. Movimientos. Cambios. Naturaleza. Procesos. Mundos. Denuncias. El género documental no tiene límites. A diferencia de una película de ficción, donde todas las condiciones (actores, guiones, escenarios, etc) se adaptan a lo que pretende el director, lo que ocurre en la realidad es lo que impone las condiciones en este tipo de películas. Y no se pueden cambiar. Esa es quizás la mayor virtud y atractivo del género: la espontaneidad y subjetividad propias de la vida misma.

El estadounidense Robert Flaherty, director de Nanuk, de 1922, una película que relata la vida de una familia esquimal en el Círculo Ártico durante un año, fue el primero en hacer un documental. Unos años más tarde llegaría el ruso Dziga Vertov con el film El hombre de la cámara. De 1929, retrata historias de vidas comunes y  corrientes en la Unión Soviética: atardeceres, anocheceres, gente que va al trabajo, que maneja, que camina en la calle. Con El hombre de la cámara, Vertov dejó en claro que la objetividad para filmar este tipo de películas no existe. Aunque todo se basa en un escenario de cosas que pasan de verdad, es el director el que elige qué filmar, dónde poner el ojo, a quién hacer hablar, qué escenario mostrar. El director puede mostrar una realidad que no existe, tergiversada por sus preconceptos equivocados. También puede acertar con una visión y hasta generar un nuevo pensamiento, un cambio de paradigma. Todas esas variantes hacen que los documentales sean casi tan desafiantes para el que los hace como para el que los consume.

Con los blogs amigos de Anecdotario colectivo y Nos vamos a Copacabana, hicimos un repaso por algunos documentales que, primero, llamaron la atención, y luego, cumplieron con las expectativas.

En el año del cerdo (1968), Emile de Antonio. Una declaración del sinsentido y la crueldad de la guerra de Vietnam. Una forma de ridiculizar a todos los políticos implicados con sus propios discursos, contradictorios, propagandísticos y temerosos. Una manera de exponer la guerra a un plano de ridiculez, de anti natural. Experimental, el director incluye sonidos que no siempre pertenecen a lo filma que alertan los sentidos. El año de la fecha del film no es un dato menor: de Antonio se enfrentó a la guerra cuando todavía había soldados estadounidenses y, por supuesto, miles de vietnamitas inocentes, que morían por la guerra.

Corazones en tinieblas (1991), Fax Bahr y George Hickenlooper. Una película que relata el proceso de filmación de otra película, un clásico universal, Apocalipsis now. Es, básicamente, una declaración de amor al cine. Las imágenes muestran el camino de Francis Ford Coppola, director de la película, de los actores y todo el resto del equipo para llegar a hacer un film que estuvo cerca de caerse y terminó siendo una de las grandes joyas de la historia. Es un detrás de escena que tiene como protagonista a Coppola, un genio loco y apasionado (“Mi película no es un relato de lo que pasó en Vietnam, es Vietnam”) , capaz de anteponer su película ante cualquier cosa, incluso su propia familia.

Baraka (1992), Ron Fricke. Una película que muestra muchas historias y ninguna en particular. Es una colección de imágenes con una brillante filmación de mundos muy diferentes al occidental. Impresionante por la rareza de las secuencias pero también por el mensaje: sin una palabra, denuncia la pobreza, el mal de las ciudades, el poder de la naturaleza, la fragilidad del mundo.

 

 

Encuentros en el fin del mundo (2007), Werner Herzog. El fin del mundo, en la Antártida, es el lugar ideal para los aventureros que tienen como mejor acompañante una enorme mochila con diferentes elementos y una carpa como casa. Es un sitio para pocos, por lo hermoso y frío, por lo solitario y único. Al fin del mundo llegan los que están preparados, los que se especializan en algo y son buenos, los que hablan varios idiomas, los que están bien físicamente. El fin del mundo es especial por sus paisajes y sus animales, por la gente que lo integra, preocupada en respetar el lugar como si fuera parte de su cuerpo. Lo malo: cuando Herzog atrae demasiado protagonismo, con su voz en off y alguna que otra aparición delante de cámara.

Once brothers (2010), Michael Tolajian. Cuando Vlade Divac era una estrella de la NBA, en Los Angeles Lakers, antes de irse a dormir llamaba todos los días a Drazen Petrovic, que sufría en Portland Blazers porque no tenía minutos en cancha. Eran como hermanos, hasta que la guerra los separó. Brillante documental producido por ESPN sobre la historia de dos basquetbolistas quebrados por una situación política que los sobrepasó. Cuando la enorme y poderosa Yugoslavia comenzó a separarse en diferentes países, la marca quedó prendido a fuego en la relación entre ellos. Cuando jugaban juntos en la Yugoslavia comunista, fueron como hermanos, almas de un brillante equipo que ganó el Mundial de Argentina 90. Después, se distancian. Nunca llegan a ser enemigos. Siempre se quisieron, pese a los temores y prejuicios de la guerra. Ritmo, sensibilidad, emoción. Una obra maestra.

Page one: Inside The New York Times (2011), Andrew Rossi. Pasado, presente y futuro del periodismo dentro de la redacción más prestigiosa del mundo, el New York Times. El gran acierto de este documental es la elección de los protagonistas, desde los viejos periodistas que se adaptan a las nuevas tecnologías a los jóvenes que sólo saben trabajar con las redes sociales encima. El film plantea un tema (cómo se adapta el periodismo a las nuevas tecnologías y cuál será su futuro) que no termina de resolverse pero que no pierde interés porque acude a las reacciones de los periodistas ante determinados problemas. Recomendable no sólo para los que se interesan por el periodismo o los medios de comunicación, sino también para los que gusten de una buena historia, con personajes atractivos y algo interesante para aprender.

Aquí, los documentales que tuvieron espacio en este blog (todos son verdaderas joyas del cine contemporáneo): Océanos (2010), The cove (2011) y El capitalismo: una historia de amor (2010).




There are 10 comments

Add yours
  1. Joaquín Bilbao

    Sólo pude ver tres de los seis que seleccionaste pero, en general, coincido con tus apreciaciones. Once Brothers fue un interesante hallazgo, Corazón en tinieblas un testimonio del cuerpo puesto para el arte y Page One una mirada necesaria sobre un problema contemporáneo.

  2. Cine inacabable: las mejores películas que vi en 2012 « Crónicas de calle

    […] -Nanuk, el esquimal (1922), Robert Flaherty. Aunque el documental pierde algo de fuerza por no ser del todo espontáneo (el director confesó que muchas de las secuencias fueron preparadas) la historia de Nanuk y su familia tiene una vitalidad extraordinaria. Se trata de un personaje entrañable y demasiado fácil de tomarle cariño. Entretiene, a partir de un ritmo muy bien llevado. Imágenes espectaculares de una vida demasiado lejana que por un rato se hace cotidiana. Un post sobre documentales: el atractivo de la subjetividad.  […]

  3. Maria Teresa Belotti

    Leo cada una de tus publicaciones y me parece interesante decirte lo que provocan en mí. Si es algo que conozco,siento que está “expresandome” y si lo desconozco,logra despertar mi interés. Los detalles descriptivos,datos historicos etc,hacen de la lectura de estos artículos un agradable recorrido por esas”cronicas de la calle” por distintos temas y lugares. Buenisimo el de las tradiciones londinenses!

    • Lucas Bertellotti

      Tere: Es muy gratificante recibir este tipo de comentarios. El objetivo de este blog es básicamente conseguir lo que vos sentís con los textos en cada uno de los lectores. Muchas gracias, un beso!

  4. Cine inacabable: las mejores películas que vi en 2012 | Crónicas de Calle

    […] -Nanuk, el esquimal (1922), Robert Flaherty. Aunque el documental pierde algo de fuerza por no ser del todo espontáneo (el director confesó que muchas de las secuencias fueron preparadas) la historia de Nanuk y su familia tiene una vitalidad extraordinaria. Se trata de un personaje entrañable y demasiado fácil de tomarle cariño. Entretiene, a partir de un ritmo muy bien llevado. Imágenes espectaculares de una vida demasiado lejana que por un rato se hace cotidiana. Un post sobre documentales: el atractivo de la subjetividad.  […]


Post a new comment