Una comunión armónica y pura entre el hombre y otros animales

Ashesandsnow

“In the beginning of time, the skies were filled with flying elephants, Every night they lay down in the same place in the sky, And dream with one eye open. When you gaze up at the stars at night, You are looking into the unblinking eyes of elephants, who sleep with one eye open, to best keep watch over us”.

¿Qué hace que yo esté del otro lado de la reja? ¿Qué hace que esté arriba del caballo? ¿Qué hace que nade entre delfines acorralados? ¿Qué hace que yo los coma a ellos? ¿Somos distintos? ¿Qué lugar ocupamos en el mundo? ¿Es posible una verdadera comunión entre el hombre y otros animales?

Son algunas de las preguntas que genera y plantea el film Cenizas y nieve, del canadiense Gregory Colbert. No se trata de un documental ni un relato de ficción. Es algo más. Es el plano detalle de una mujer de más de 70 años de algún pueblo de Birmania, Etiopía o Tonga. Son sus arrugas y cicatrices que se exhiben con crudeza. Al lado de ella hay un chico de unos diez años, casi desnudo. Están sentados con la cola apoyada al piso, las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Tirados en la arena, como si no se sintieran molestos por su presencia, hay tres pumas. Cada tanto se levantan, dan algunas vueltas y vuelven a desplomarse. Están en el medio del desierto. Parecen vivir en armonía.

En 1992, Colbert fue muy elogiado por su exposición Timewawes, en el Museo de Elysée, en Suiza. Al poco tiempo, casi nadie más supo de él. Diez años después, todos se enteraron que su tiempo desaparecido los había pasado viajando por el mundo: India, Sri Lanka, Egipto, Dominica, Etiopía, Namibia. En esos lugares fotografió y filmó una relación que parecía perdida, muerta. Intentó restablecer un territorio común que, evidentemente, alguna vez existió.

El film, de poco más de una hora, no tiene comienzo ni final pero sí un foco evidente: presentar una serie de situaciones entre el hombre y otros animales como iguales. La imagen se muestra lenta y con un color rojizo que no es natural sino buscada (la prioridad de Colbert era sacar fotografías más que hacer una película. Tras tomar fotos de más de 130 especies en una misma situación con hombres, fundó el Museo Nómade, una especie de galería viajera que recorrió el mundo y aún hoy sigue de gira de manera indefinida).

Un hombre de pelo largo, que no parece de más de 40 años y está vestido sólo con un pantalón largo, nada entre ballenas. Parece no necesitar respirar. Todo se muestra en el mismo ritmo, pausado y denso. La secuencia no hace más que generar un pensamiento: humillación y vergüenza por la forma en que vivimos. Reacciono y entiendo que estos animales que veo en la naturaleza, libres, pacíficos y con los mismos derechos que los hombres, viven a veinte cuadras de mi casa, en el zoológico de Buenos Aires.

¿Por qué un hombre puede besar y tocar a un elefante de esa manera? ¿Esta imagen es real? ¿Por qué vivo acá si en otra parte del mundo es posible este tipo de cosas? ¿Qué diferencia a esa persona que nada entre ballenas y elefantes de mí? ¿Por qué no lo puedo hacer yo también? ¿Soy libre como para dejar de lado todo e ir a un lugar así?

Las imágenes derivan en una conclusión devastadora y generan miedo por pensar que quizás se pueda estar casi tan encadenado como los animales del zoológico. Y que una comunión armónica y verdadera entre el hombre y otros animales, como vivimos en esta parte del mundo, es sencillamente imposible.

(#) Una vez al año, más o menos, una obra cultural suele despertar mis sentidos con respecto al poco respeto que tiene el hombre de otros animales y el lugar despreciable que ocupa en el mundo. En 2010, fue el gran documental Océanos, de Jacques Perrin. En 2011, fue la impresionante y trágica historia de los delfines del pueblo japonés Taiji en The cove.




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  1. MARTIN LOTERO

    EstimadoLucas: estoy viendo todas las peliculas del festival escandinavo que se proyecta en el village recoleta, muy discreto, no hay grandes pelìculas, y tal vez la mejor ahsata ahora del festival sea una reposiciòn La fiesta de Babette, ganadora de un oscar como pelìcula extranjera en el 88, èste es mi rànkig de las 9 pelìculas vistas hasta el momento, cuando todavìa me falta ver el plato fuerte del festival que es “·El antiicristo” de Lars Von Trier, que confìo de que ubicarà en los primeros lugares de mi rànking personal,

    !- La fiesta de Babette
    2- Las joyas de la corona (Tim Burton+PeterJackson+Guy Maddin, todo èsto en una sola pelìcula)
    3-Black ice (gran thriller finlandès)
    4- Home , sweet, home
    5-Upperdog
    6´Vegas
    7-Sockholm East
    8-We shall overcome
    9-Valhalla rising (del director de “Drive”, pelìcula con Ryan Gosling,)

    • Lucas Bertellotti

      Martín: Muchas gracias por el comentario. ¡Qué buena experiencia la del festival escandinavo! Ojo con Lars Von Trier: puede encantar como también resultar un embole. Fue bastante poco difundido el festival, me hubiera gustado aprovecharlo también. ¡Un saludo!


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