El documental que Salinger nunca hubiera querido ver

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“People never notice anything”

Nunca se supo del todo si inmerso en los bosques de New Hampshire vivió feliz. No pretendió hablar con nadie. No soñó salir en ninguna revista ni en la televisión. No anheló fama ni popularidad. Lo único cierto es que nunca pretendió estar en otro lado. Ahí, en su casa en el medio de la naturaleza, J.D. Salinger se dedicó a lo único que quiso hacer en su vida: escribir.

Para Salinger, la vida de un autor es tan interesante como la de una paloma. Todo lo que un escritor tiene para ofrecerle al mundo está en sus libros. No hay nada más para saber. Por eso se recluyó en su casa. Esa actitud, por supuesto, creó una especie de fantasma mitológico. Para muchas personas fue demasiado difícil no saber quién estaba atrás de una obra tan poderosa como El guardián entre el centeno, un libro que todavía vende unas 250 mil copias anuales.

Salinger, el documental estrenado este año por Shane Salerno, saca a relucir todo lo que el escritor estadounidense siempre odió: que la gente hablara de él y no de su obra. Perfeccionista, detallista y obsesivo, todo indica que jamás hubiera querido ver una película con tantos golpes bajos y falta de sensibilidad.

La música se utiliza como en una película de James Bond. La intención es generar suspenso, por más que se hable de cómo Salinger llegó a escribir Franny and Zooey o A Perfect Day for Bananafish. Algunos de los testimonios (Edward Norton, Philip Seymour Hoffman) son ridículos y marcan una evidencia: es posible que nunca nadie lo haya conocido realmente. Si existiera esa persona, en esta película no aparece. Ni siquiera su hija, Margaret, puede aportar algo distinto. Salinger estaba seguro que su escritura era más importante que cualquier otra cosa. Los que estuvieron alrededor de él nunca fueron su prioridad.

Hay falta de información y dificultades para acceder a los momentos reveladores. Quizás por eso las simulaciones quedan tan ridículas. Un actor que hace de Salinger. Tipea en un máquina de escribir, sube por el ascensor de alguna editorial, camina por el bosque. Todas secuencias que quedan fuera de contexto y aburren. La repetición de fotos es banal y aburrida.

La utilización de clichés mezclados con sensacionalismo abruma: la necesidad de indicar que así como Twain y Whitman fueron escritores de la Guerra Civil, Salinger lo fue de la Segunda Guerra Mundial. La necesidad de remarcar que David Chapman, el asesino de Lennon,  o John Hinckley Jr, que intentó matar a Ronald Reagan, eran fanáticos de The Catcher in the Rye. La permanente persecución, como si conocerlo fuera una especie de búsqueda del tesoro. Salinger es un personaje fascinante, pero mucho más fascinante son sus libros. Salerno nunca lo entendió.

Son pocos los puntos que llaman la atención y hacen atractivo el relato. La secuencia en la que se habla sobre su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, quizás. Algo sobre el testimonio de Jean Miller, una supuesta amante durante cinco años por la que estaría inspirado el extraordinario cuento “For Esmé- with Love and Squalor”. La aparente confesión de que Salinger habría confesado de que el único que podría interpretar a Holden Caulfield en el cine era él mismo.

Sobre el final, una supuesta revelación. A partir de “dos fuentes independientes y diferentes”, la película, basada en un libro escrito por el mismo director, anuncia, luego de algunos testimonios que indicaban que Salinger nunca había dejado de escribir, que vendrán más libros. Según se indica, entre el 2015 y 2020 saldrán a la luz cinco publicaciones originales:

-El diario de un agente de contrainteligencia durante la Segunda Guerra Mundial (novela corta en forma de diario).

-Una novela de amor durante la Segunda Guerra Mundial (estaría inspirada en su relación con Sylvia Welter, una alemana con alguna influencia nazi con la que se casó y separó al poco tiempo)

-Un manual religioso (cuentos y fábulas sobre la religión vedanta)

-Nuevos relatos que completarían la historia de la familia Caulfield

-Nuevos relatos que completarían la historia de la familia Glass (cinco historias nuevas que comenzarían con la genealogía; el último cuento sería sobre la vida de Seymour después de la muerte)

Fundido negro. Sólo queda una sensación. El misterio, en realidad, no hizo más que incrementarse. ¿Vale la pena leer más sobre Salinger? ¿Él hubiera querido que así sea?

¿Por qué no lo dejan en paz?




There are 2 comments

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    • Lucas Bertellotti

      Gracias por el comentario. Algo que me faltó resaltar del documental tiene que ver con lo que decís: se tocan algunos aspectos de la literatura de Salinger que producen ganas de leer (o releer) su obra.
      Saludos.


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