El guarda de tren que no abandona a la anciana solitaria

sam_1511

No la pierde de vista. Ve cómo sube la escalera con dificultad, aunque son sólo unos pocos escalones para acceder a la plataforma de la estación Totsuka de la línea Yokosuka, en Yokohama, una populosa ciudad a unos 30 kilómetros al sur de Tokio. Frágil, camina sin intensidad ni prisa, aunque no parece desorientada. Tiene el pelo blanco, cubierto por un gorro de lana, lleva un buzo rosa, un jogging negro y zapatillas azules.

Sin vacilar, el guarda de tren que trabaja en esa estación se acerca de inmediato. Camina con paso acelerado, impaciente. Nota que la señora tiene salida la zapatilla derecha, en la parte del talón. Primero, la saluda. Hace una reverencia respetuosa y sentida. Ella responde con una leve inclinación de cabeza. Repite el gesto un par de veces. Él le pide que frene la marcha mientras señala hacia abajo, donde la zapatilla parece a punto de abandonar el pie. Entonces, se agacha y coloca el calzado. Lo hace con suavidad, como si se tratara de su propia mamá o abuela. Con la mano izquierda sostiene el tobillo. Con la derecha ejecuta la tarea.

La señora le agradece por la ayuda. “Arigato gozaimashita (muchas gracias)”, le dice. Esboza una sonrisa y se dispone a sentarse para esperar el tren que probablemente la dejará en la ciudad. El guarda, joven, de no más de 35 años, acompaña su caminata a unos pocos metros. Señala la dirección donde podrá encontrar un asiento mientras espera el tren. Ella no se da cuenta. Encuentra el lugar sin ayuda.

Llama la atención. La anciana es una de las pocas personas que está sola. Hace frío, no más de 5 grados, y en la plataforma no hay mucha gente. Es feriado. Las multitudes no están. Los vacíos de los asientos y las interminables manijas sin usar no obedecen a la frecuencia efectiva y sin espera de los trenes. La mayoría de los japoneses que se trasladan cargan algún tipo de comida que probablemente compartirán en la casa de un familiar. Se celebra el 1 de enero, una fecha tradicional en la que, al igual que la noche del 31 de diciembre, comen juntos en tono de tranquilidad y silencio. Luego, se dispondrán a rezar en algún templo cercano, donde pedirán por un buen año de trabajo, salud y felicidad.

El guarda, vestido con un uniforme negro y relucientes zapatos del mismo color, no tiene intención de dejarla. Camina varios metros y la sigue hasta que ella se sienta. Entonces, decide esperar al lado al tren, que sólo demora unos minutos. Aunque el hombre parece acostumbrado a la tarea de ayudar, orientar y guiar, se percibe un respeto sagrado.

Él vuelve a acompañarla, esta vez hasta que sube al tren. No se anima a tomarla de un brazo para fortalecer la marcha. Simplemente la sigue, atento a algún tropiezo o una caída imprevista. Cuando ella finalmente accede al vagón, el policía vuelve a hacer la reverencia del principio, cuando pareció presentarse, pero esta vez mucho más larga, una y otra vez. “Arigato gozaimashita, arigato gozaimashita, arigato gozaimashita”, repite en un tono pausado y ceremonioso. Es como si cantaraLa señora levanta el brazo derecho con lentitud en forma de agradecimiento. Un hombre que está parado dentro de la formación sigue a la señora y se asegura que tenga disponible el asiento más cercano. Entonces, ella se sienta y le da la espalda al guarda, que ahora se mantiene erguido mientras realiza una seña hacia su costado izquierdo para habilitar al conductor del tren a arrancar. El tren se va. Luego, vuelve a su actividad. Camina con calma hacia un lado de la plataforma, mira su reloj y asiente. En un par de minutos llegará la siguiente formación.




There are 6 comments

Add yours
  1. Cuentón

    Hola:

    Me he fijado en tu blog, al que encuentro muy interesante, y, como le ocurre a otros muchos de calidad, no recibe votaciones en los premios 20blogs. Voy a seguir mirando alguno más, para ver dónde dejo mi voto, aunque, repito, el tuyo me parece bastante bueno.

    De paso, te invito a que visites “Los cuentos tontos”, que, aunque me hubiera gustado que lo inscribieran en el apartado literario, participo en la categoría de humor. En este espacio pretendo contar, de una manera desenfadada, mis peripecias literarias desde que me alisté en un taller de relato breve, todo ello acompañado de mis cuentos, de todo tipo, escritos a pie de calle, sobre gente corriente, frágil, valiente, apasionada, lista, tonta, o quizás no tanto…, como tú y como yo.

    Suerte en los premios.
    Cuentón
    http://loscuentostontos.blogspot.com.es/

    • Lucas Bertellotti

      Cuentón: muchas gracias por el comentario. Lo de los premios 20blogs, es otra pequeña ventana para exponer mi sitio y atraer gente como vos que puede llegar a estar interesada en los temas que escribo.
      Visité tu blog. Me pareció divertido e irónico, felicitaciones. ¡Saludos!


Post a new comment