Pixar volvió a ser Pixar

intensamente

Hay un bebé recién nacido. Su mamá y papá lo miran, rendidos y enamorados. Hay una especie de hada que parece estar adentro de la cabeza del bebé, en una cabina en la que controla sus emociones a partir de un tablero. Hay pelotas que van de un lado a otro que recorren las reacciones e impulsos de una persona. Contendrán recuerdos, historias y sensaciones. Hay otros personajes alrededor de Alegría, esa hada que vive sólo para que ese bebé -Riley- sea feliz. Están Tristeza, Miedo, Furia y Desagrado. Todavía no hay demasiada información para entender el panorama completo. Pero con eso alcanza: es muy difícil no percibir la presencia de una obra trascendental, diferente al resto.

Con Intensamente, Pixar volvió a ser Pixar. Recuperó las bases, se abrazó a los paradigmas que lo habían convertido en el estudio de animación más prestigioso del mundo junto a Studio Ghibli (porque de Ghibli, esa creación perfecta de Miyazaki, no hay que olvidarse nunca).

Es importante rescatar que Pixar regresó a sus fuentes porque hasta hace no demasiado daba la sensación de haber sido devorado. Por Disney, probablemente, que, desde que lo compró en 7.4 billones de dólares en 2006, pareció trazar los destinos con demasiada fuerza con enfoque al aspecto comercial y no al artístico. Vender muñecos se volvió la prioridad. Agrandar la franquicia, lo importante. En 2011, con Cars 2, presentó por primera vez una película chata. Un año después, con Valiente, cedió todas las características que lo hacían diferente y mostró un film demasiado parecido al de las princesas mágicas y vacías. En 2013, con Monster University, volvió a ser divertido y fresco, pero también repetitivo y falto de sorpresa. En 2014, llegó el fracaso más rotundo: la postergación de Un gran Dinosaurio por una falla en la producción y planificación.

Intensamente es un huracán de aire fresco. Pixar volvió a ser universal. Como lo había hecho con Up, Pete Docter, el director del film, deja de lado la coyuntura y posa la mirada en la estructura. La historia es grande: empieza cuando Riley nace, recorre su infancia y llega hasta la adolescencia. El relato debe ser mucho más cuidadoso, pero cuánto más fácil es sentir empatía cuando el recorrido del personaje es largo y desarrollado. La película, una aventura fantástica y divertida, también es universal porque incluye a todos: chicos, grandes, viejos. Pixar usa como protagonistas a robots, peces o ratas, pero siempre bajo la misma esencia: la de contar una historia que tiene un paralelismo en los ámbitos de la vida. La familia, la amistad, el amor, los valores.

Como pasó con Wall-E o Buscando a Nemo, Intensamente logra agrandar la capacidad de asombro. Hace de la fascinación una sensación común. Alegría, Tristeza, Miedo, Furia y Asco manejan a Riley a partir de algunas “islas”. Las acciones de ella se respaldan en sus cosas más importantes: la familia, las “bobadas” (los momentos en los que se deja llevar y hace de mono con su papá, por ejemplo), el hockey (su deporte favorito) y la amistad. Los sectores necesitan funcionar bien para que su vida sea feliz. Cuando la familia debe mudarse de Minnesota a San Francisco, cada una de las bases comienza a resquebrajarse.

El cambio de ciudad, justificado por el trabajo de su papá, expone a Riley. De tener una infancia perfecta a caer en un lugar incómodo, un obstáculo para sentirse bien. La historia contará la lucha de Alegría por recuperar el camino que tenía trazado para ella, el de la felicidad plena. Y el descubrimiento más perfecto de esta película, el toque Pixar, es que para alcanzar un grado de satisfacción se necesita la tristeza. El hecho de que el descubrimiento de Riley haya sido a una edad tan temprana agudiza los sentidos y sacude. Intensamente cuenta el proceso con maestría y un grado de sensibilidad perfecto.

Riley deja de ser una nena para convertirse en una adolescente. El panel de las posibilidades dentro de su cabina emocional se agranda. La base de “bobadas” le cede lugar a “bandas favoritas”, “moda” y otras relacionadas a su edad. El tablero, que empezó con sólo un botón, ahora es enorme.

Se golpeó. Se lastimó. Lloró. Se sintió triste. Quiso desaparecer. Percibió que el mundo tiene cosas malas. Perdió la inocencia. Se dio cuenta, ella y sus amigos adentro de su cabeza, que las heridas, las lágrimas, son el camino para tener una vida real, repleta de imperfecciones y dolor, pero verdadera.




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  1. Pixar ya no es lo que era | Crónicas de Calle

    […] Intensamente (2015), Pete Docter y Ronaldo del Carmen. Intensamente es un huracán de aire fresco. Pixar volvió a ser universal. Como lo había hecho con Up, Pete Docter, el director del film, deja de lado la coyuntura y posa la mirada en la estructura. La historia es grande: empieza cuando Riley nace, recorre su infancia y llega hasta la adolescencia. Es más difícil y el relato debe ser mucho más cuidadoso, pero cuánto más fácil es sentir empatía cuando el recorrido del personaje es largo y desarrollado. La película, una aventura fantástica y divertida, también es universal porque incluye a todos: chicos, grandes, viejos. Pixar usa como protagonistas a robots, peces o ratas, pero siempre bajo la misma esencia: la de contar una historia que tiene un paralelismo en los ámbitos de la vida. La familia, la amistad, el amor, los valores. La película remite al valor de la tristeza como esencial para llegar a un cierto grado de felicidad. Una obra maestra. Crítica completa, acá. […]


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