Los mejores estrenos del 2015

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Hacer una lista de estrenos siempre tiene un toque de falta de espontaneidad. Básicamente, porque lo que se puede ver es lo que disponen otros. Por más que se consuma mucho, por el costado pasan cientos de títulos que merecían estar y, por alguna razón u otra, no llegan. Por eso, siempre hay que tener en cuenta que la recopilación es simplemente lo que más se destacó entre lo que se pudo ver. Siempre hay que dejar un costado de queja: las salas deberían dejar de repetirse y buscar un poco más.

Mad Max, George Miller. Extraordinaria, apabullante. Cine puro, una joya del vértigo y el entretenimiento de calidad. Miller entrega todo lo que se necesita para los tiempos de hoy: ritmo, precisión en la filmación sin el exceso de lo artificial y la idea de que una historia puede ser sencilla, sólo basada en el simple concepto de ‘aventura’.

La calle de los pianistas, Mariano Nante. Extraordinario perfil de Natasha Binder, una adolescente que se plantea una duda existencial: ir atrás de su esencia, ser pianista, o recorrer otros caminos.

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Junun, Paul Thomas Anderson. Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, se lanza a grabar un disco en Rajastán, al noroeste de la India. Encerrado en una casa gigante y hermosa que hace de estudio de grabación, interactúa con los músicos indios con demasiada facilidad: el lenguaje de la música es uno. Más allá de que Anderson despliega parte de su magia, lo fuerte de la película está en la armonía que genera la fusión de los estilos. Los sonidos que se generan hipnotizan.

Eden, perdidos en la música, Mia Hansen Love. Sexo, drogas y fracasos. Historia de la música garage que se enfoca en el lado de los ¿músicos? perdedores, los que no llegaron a ser Daft Punk. El recorrido es largo y tiene una extraña atracción, quizás por la elegancia del relato, quizás por el ritmo sutil, quizás por la música, quizás por ese toque francés que siempre se destaca.

Intensamente, Pete Docter y Ronnie del Carmen. Pixar volvió a ser Pixar con una obra maestra que se metió a la altura de Wall-E, Buscando a Nemo o Toy Story. Crítica completa, acá.

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Solo, Guillermo Rocamora. A Nelson lo invaden las señales de que tiene que reaccionar. Está solo. Hasta su mujer, esa compañía ausente que sólo ayudaba a destrozar todavía más la confianza, lo dejó. Y reacciona. Forma parte de la banda de la Fuerza Aérea Uruguaya. No es brillante, pero sí lúcido, ordenado y prolijo. Le gusta componer música, su principal guarida. Su escondite son los pentagramas. Su aliada, la trompeta. Cuando decide lanzarse al mundo descubre, a los 45 años, que la vida podría -sólo podría- ser otra. Nelson tiene un corazón tan bueno que las letras que piensa parecen retroceder a un mundo que hoy no existe. Es tan bueno e ingenuo que no imagina que su música pudo haber quedado en un archivo, en un pasado que hoy no podría tolerar su gentileza, su amabilidad. Nelson es tan bueno que así empieza una de sus canciones:  “Desde el ómnibus te vi, la parada es la habitual. Y allí estabas subiendo con tus cuadernos…”. Pequeña joya uruguaya, que siempre regala una caricia (La vida útil, otra gran película de ese país).

La piel de Venus, Roman Polanski. Clase de Roman Polanski para filmar una película que, en realidad, es una obra de teatro:
-Ser sutil: usar los recursos que otorga el cine (el primer primerísimo plano a cómo se mueve el cierre desde abajo hasta arriba hasta que quedan colocadas las botas negras de ella; y en el medio se percibe parte de su piel algo desgastada, el cuero reluciente del calzado y las medias no del todo nuevas que lleva puestas)
-Entender los recursos: pintar de magia las secuencias con la música ideal para el momento justo. Elegir sonidos que complementen los movimientos de los actores.
-INSINUAR: Polanski abraza un arte que parece perdido en estos tiempos. El de no mostrar todo. El de seducir desde los secretos y lo que no se ve. El de no dejarse arrastrar por el ya, el ahora, el minuto a minuto.

Tres recuerdos de mi juventud, Arnaud Desplechin. Cine francés puro. Por el relato se cruzan Truffaut y Godard. Reconfortante.

Taxi, Jafar Panahi. El maestro volvió a desafiar a Irán con una película inteligente, desafiante y, principalmente, arriesgada. Para leer la crítica completa, acá.

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Dos días, una noche, Jean Pierre y Luc Dardenne. Los hermanos más talentosos del mundo del cine manejan los tiempos como pocos. Marion Cotillard actúa a lo grande: interpreta a una mujer desesperada que tiene que hacer todo lo que pueda para no quedarse sin trabajo. Caminatas largas, contestadores de teléfonos, timbres que no tienen respuesta. Una prueba de ética fuerte bajo una cámara que, al estilo de los Dardenne, parece ser un personaje más. Brillante.

Sueño de invierno, Nuri Bilge. Cannes le hizo justicia a esta película. Más de tres horas de un film libre.

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Victoria, Sebastian Schipper. Junto a Mad Max, la experiencia cinéfila más fuerte del año. Una película que afecta el cuerpo, la cabeza, todo. Una ola de vértigo y cine de alto vuelo.

Menciones especiales: Un importante preestreno, Santiago CaloriEl incendio, Juan SchnitmanEl clan, Pablo TraperoLa patota, Santiago MitreReimon, Rodrigo MorenoLa cámara azul, Mathieu Amalric.




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