Master of None: boberías

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No, no es justo. En algún pico de popularidad, cuando Master of None era elogiada por el mundo y se perfilaba como una de las grandes series de comedia de los últimos tiempos, Azis Ansari, el creador, se animó a decirlo: el tono de su relato tenía un toque de Annie Hall, de Woody Allen. ¡Ay!

Dev está perdido. Tiene 30 años, vive solo en Nueva York, le cuesta enamorarse y encontrar trabajo. Es actor, pero no sabe bien hacia dónde se dirige su carrera. A veces siente que, por ser hijo de indios, sólo está destinado a cumplir un tipo de papel: taxista o científico, por ejemplo. Dos estereotipos. Habla rápido y tiene una voz parecida al Pato Lucas. Vive pendiente de su celular, nunca deja de prestarle atención.

El camino de las comedias todavía está en un proceso de construcción. Curb Your Enthusiasm marcó una época. The Office, también. Girls hizo historia grande. Pero, en los últimos tiempos, no parece haber nada extraordinario para destacar. Es como si los grandes generadores de contenido usaran al género como una forma de producir algo light y divertido, pero no mucho más (Entourage, Veep, Arrested Development, Bored to Death). En ese proceso, hay algunas cuestiones que parecen claras: Master of None no puede aspirar a demasiado.

¿Por qué? Porque tiene un humor gris: una cosa es que la serie se defina por mostrar personajes estúpidos y exagerarlos hasta llegar a un tono de aceptación (como podían ser, por ejemplo, Michael Scott o Dwight Schrute). Otra es que los muestre como pequeños niños caprichosos con iPhones que sufren por no saber en qué lugar de Nueva York se comen los mejores tacos, pero también con un intento de mostrar cierta sensibilidad y dureza.

Cuando la serie fue por el lado absurdo (sólo un ejemplo: Arnold, uno de los mejores amigos de Dev, se enamora de una foca de peluche a la que le termina hablando y tratando como una persona, entre otras ridiculeces), falló. Pero, en los momentos en los que se perfiló por el costado algo más profundo de su protagonista (sin dudas, el relato repunta cuando empieza la historia de amor con Rachel; el capítulo 9, que muestra cómo cambia la relación con el tiempo, es maravilloso), encontró las secuencias más rescatables.

Todo se cuenta desde un costado cool. Los protagonistas no tienen trabajos estables pero pueden vivir sin problemas: ir a los mejores bares y restaurantes, viajar, no estar preocupados por el alquiler a principios de mes.

Producida por Netflix y con segunda temporada confirmada para 2017, los diez capítulos de media hora cada uno forman parte de los planteos de Dev: por qué todavía no se casó, por qué no tiene hijos, qué representa el trabajo para alguien como él, qué significa ser hijo de inmigrantes en Nueva York. Pero Ansari, uno de los protagonistas de Parks & Recreations, no termina de convencer. Su tono es demasiado bizarro.

Bienvenidos a la serie de las boberías.




There are 2 comments

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    • Lucas Bertellotti

      Hola, Nacho. Si vas a descalificar mi comentario, al menos intentá dos o tres argumentos que vayan en contra de mi crítica. Si no, se hace muy aburrido todo. Saludos,


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