Al fútbol, gracias

Fútbol en el bar (Gonzalo Centelles – España)(2)

Escuchaba una conversación que no quería escuchar:
– Messi fue el mejor jugador argentino en el Mundial
– ¡No! ¿Cómo puede ser que el jugador elegido por la FIFA como el mejor no haya hecho ni un gol?

Era insoportable. Estaba en el trabajo, frente a mi computadora, sin tareas y con ganas de estar en mi casa. Quería ver una película, tapado en mi cama, con las luces apagadas y mi mente puesta en algún sentimiento o pensamiento que no tuviera que ver con lo que aquellas dos personas hablaban.

Levanté la vista al televisor. España y Paraguay jugaban, todavía, cuartos de final. De pronto, penal para Paraguay. La conversación se cortó. Pasó a ser otra:

– ¡Es un penalazo! Este guatemalteco es un fenómeno (por el árbitro que había sentenciado).
– ¡Ah! Tacuara le pegó muy bien con Japón (por Cardozo, el verdugo que se encargaría de la ejecución). Es gol seguro.

Lo erró. Fue un remate suave, a la izquierda del arquero Casillas, que adivinó. Una prueba más de que los pronósticos, en fútbol, no existen. Volví a mi computadora, comencé a hojear la revista ADN cultura, y también me aburrió, como casi todos los sábados.

– ¡PENAAAAAAAAL!
Otra vez. Pero ahora para España.

-¡No lo tocó! Hubieran puesto a Arjona en vez de este guatemalteco. Es un desastre.
– Le pega Xabi Alonso. No lo erra, es una máquina.
Acertó. El español puso el pie bien abajo de la pelota y cruzó el remate. Justo Villar, el 1, se tiró a la izquierda.

– ¡Goooooooool!
– ¡Lo anuló! Lo anuló lo anuló lo anuló.
– ¡Invasión! ¡Cobró invasión!

Xabi Alonso se prepara para patear el segundo penal. Adivina Villar, se tira al mismo lugar que la primera vez. Alonso cambió. El rebote del arquero lo agarró un delantero español, Villar lo tackleó como si estuviera jugando al rugby. Otro español agarró la pelota, pateó y le sacaron la pelota en la línea.

– Pero este penal fue el más grande de todos. Es un desastre el árbitro.
– No es problema del árbitro. El español, fiel a su historia futbolística, es un pecho frío…

De pronto, me despabilé. Recuperé la energía. Me sentí feliz. La emoción de los dos penales, la polémica, todo junto. Quise meterme en la conversación. Pero esta vez, la historia no me tocaba. Me pasaba por al lado y eso me divertía. Podía pensar en otra cosa, como si estuviera viendo la película que deseaba ver, desde una distancia objetiva.

– ¿Pero cómo decís que es un pecho frío? Es un crack Xabi Alonso. Cómo se nota que nunca jugaste al fútbol. De esto, no entendés nada, eh.
-¡Claro! Porque vos jugaste en la primera de Boca. Cuando vos entiendas algo, hablamos.

Sonreí. Una acción de dos minutos me hizo olvidar la amargura que tenía. Todo quedó en el pasado. Una nueva jugada, otro gol, discusiones parecidas pero diferentes. Otra vez, al fútbol, gracias.



There are 4 comments

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  1. Peter Ioppolo

    Lindo el relato, me sucedio algo similar, tampoco pude ver el primer tiempo con semejante amargura encima. El comentario bancando a Xabi Alonso; es bien tuyo, me hiciste reir.

    Dale para adelante con este blog, muy bien redactados los post.

    Abrazo grande.


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