Six Feet Under: filosofía de la modernidad

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– ¿Por qué la gente tiene que morir?

– Para hacer la vida más importante

Six Feet Under es una serie que golpea duro en la cabeza sin advertencias. Perturbadora, llega a los cimientos emocionales de cualquier persona. Trata temas que la sociedad moderna prefiere no mirar. Aunque está basada en el hecho de la muerte y todo lo que eso produce, es mucho más ambiciosa. No pretende ser limpia y deja la sensación de que nada es fácil. Marca un terreno, deja una huella. No elude temas como la política, el sexo, las drogas o la homosexualidad. Six Feet Under logra, a través de sus cinco temporadas, imponerse como verdadera filosofía moderna.

No es novedad, las series televisivas, muchas de ellas de calidad incuestionable, reciben casi tanta atención como el cine o la literatura. No sólo de parte de los que lo consumen, sino también de los que lo producen. Así, varios talentosos escritores dejaron la idea de escribir un libro por un momento y se dedicaron a escribir guiones para series televisivas. Alan Ball, quien escribió Belleza americana, film ganador del Oscar en 2000, fue el gran ideólogo de esta serie. Con los recursos y el apoyo de HBO como soporte creó la historia de la familia Fisher, quienes poseen una casa funeraria en Los Angeles. Ball confesó que el hecho de que su hermana muriera en un accidente automovilístico cuando tenía trece años, lo ayudó a transmitir y atender de mejor manera el concepto de la serie. “Veinte años después de su fallecimiento me encontré con que no podía parar de llorar. Era el duelo que no había realizado en su momento porque mi familia intentó, sin malas intenciones, esconder toda la situación”, dice.

La muerte de Nathaniel Fisher, el jefe de la familia y quien maneja el negocio (la serie se ganó el respeto no sólo de los críticos sino también de los directores funerarios, quienes elogiaron la forma en que SFU reflejó su mundo) impone un condicionamiento y es por donde comienzan a desarrollarse todas las historias, que serán tratadas exhaustivamente. Los personajes son retratados a fondo. El espectador llegará a conocer todas sus bondades y miserias y hasta podría prever algunas de sus acciones, como si fuera uno más de la familia. A partir de su muerte, Nate, su hijo mayor, rebelde, mujeriego y con dificultad para asentarse, decide regresar de Seattle y hacerse cargo del negocio. David, el del medio, homosexual y reprimido (uno de los personajes más complejos, pero a la vez querible), quien ya trabajaba con su padre, comienza a torcer el rumbo de su vida, para emparentar de a poco los actos con las voluntades. Claire es la adolescente descarriada, que llegó tarde a la familia y que no encuentra un lugar en el mundo. Sufre su existencia, pero no es hipócrita. También busca que su vida cambie. Ruth es la madre y viuda (la actuación de Frances Conroy es sencillamente genial), quien no soporta aceptar que sus hijos ya no la necesitan. Sus historias tomarán cuerpo con la presencia de Nathaniel que cumple la función de conciencia y los acompaña como un fantasma en diferentes momentos decisivos.

Siete escritores participaron del guión junto a Alan Ball. Como en Belleza americana, se mezcla la realidad aguda con la fantasía. Esto genera un sentido de tragicomedia permanente. David, por ejemplo, está en una misa en una iglesia con los ojos cerrados y cuando los abre ve a todos los hombres desnudos. Claire se imagina que realiza un show musical en una oficina conservadora.

Cada capítulo comienza con la muerte de una persona. “Si vamos a centrarnos en la muerte, que los televidentes vean que la gente puede morir de muchas formas”, dice Ball. Es un recurso atrayente, que hace interesante cada comienzo porque puede llegar a tener alguna consecuencia en el resto del capítulo. Una mujer que vive al lado de un campo de golf es golpeada en la cabeza con una pelota mientras lee un libro en su jardín. Un joven desquiciado mata con una escopeta a varios compañeros de su oficina y se suicida. Un hombre es partido al medio por un ascensor. Una mujer de unos sesenta años muere mientras duerme, plácidamente. Algunas de estas historias eran sacadas de los noticieros, otras fueron inventadas.

Con brillantes actuaciones (los productores prefirieron buscar actores teatrales, considerados como más expresivos), fue filmada más como una película que como una serie televisiva. Aunque los directores fueron modificándose capítulo a capítulo, el concepto de cuidar cada plano y hacerlo realmente bello fue común a lo largo de las temporadas y es otra de las grandes virtudes de SFU.

Aunque casi no se producen debates políticos entre los personajes, los mensajes políticos fueron evidentes. En plena guerra de Irak y con el gobierno de Bush cuestionado, Nate, Claire y su tía se muestran como furibundos opositores, aunque no se involucran demasiado. Mientras Nate desayuna y lee el diario, dice: “Maldita sea, ¿cuando se acabará el gobierno de este maldito hijo de puta?”. En una discusión, Claire afirma: “Todo es una mentira. Los terroristas existirán siempre que estos ladrones sigan robando petróleo”.

La homosexualidad es otro de los temas. Los miedos y los cuestionamientos de la sociedad son constantes. Hasta los gays más liberales se sienten inseguros en un ambiente demasiado hostil para ellos, lleno de prejuicio. La posibilidad de que una pareja gay adopte un hijo, a partir de la pareja que forma David, se muestra desde el plano legal hasta el sentimental y psicológico. La serie realiza su juicio, da su sentencia sobre el funcionamiento y las posibilidades de esa situación.

La forma de vida en Los Angeles, con la mezcla de razas, parece bien retratada. Con cada muerte se realiza un funeral distinto, reflejando las formas en que los diferentes grupos sociales se despiden de sus seres queridos. Cuando murió un hombre gay, se realizó una obra de teatro musical en su honor. Cuando lo hizo un hombre de religión cuáquera, fueron horas y horas de silencio. Con un motoquero, rock and roll toda la noche.

Aunque viven rodeados de muerte, los Fisher no pueden soportar su propia pérdida. Para ellos no hay límite de tiempo para el dolor. “Si algo aprendí de la muerte es que te callará. Así que si tenés ganas de decirle algo a alguien, hacélo ahora”, comenta Nate, quien se pregunta en todo momento si su vida es realmente como desea. Los personajes crecerán en cada capítulo como personas pero en el futuro les esperará nuevos desafíos que los harán caer una y otra vez. Nada es limpio. Todo es trauma. Podría escribirse un libro de grandes frases que se pronunciaron en esta serie. “Cuando alguien que amas muere, hay un pedazo tuyo que arrancan”, dice Alan Ball, su creador.

Six Feet Under toma las conciencias de las personas y las pisotea para formar nuevos pensamientos. Escupe con enfado a la sociedad moderna. Y hiere el corazón. De manera cruel. Pero efectiva.



There are 27 comments

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  1. Cata

    Muy buen retrato de esta ESPECTACULAR serie!! Acabo de ver el último capítulo y una vez mas ( como tantas veces en estas 5 temporadas) quedé pasmada. Creo que SFU no sólo es una serie entretenida sino que, al menos en mi experiencia personal, y como vos muy bien dijiste, llega a lo profundo del alma y nos hace cuestionarnos una vez mas aquello que creíamos saber.
    Excelente post!

  2. Julieta

    Increíble el post Lucas! Muy bueno. Abordaste todas las cosas que hacen a esta serie tan genial.

    Quise y odié a cada uno de los personajes por momentos, y eso es lo que me fascinó. Porque no eran meros personajes, eran personas con sus etapas, sus momentos …sus capítulos. Y fueron cambiando, escapando a las figuras repetidas de “el bueno”, “el malo”, “la tierna”, “el cruel”.

    Excelente serie y post!

    PD: Aunque ya terminé de verla, tengo que confesar que cada tanto me castigo mirando el final por YouTube. Y lloro, cada vez!

  3. María

    Hey! Hace tiempo que estaba en la búsqueda de alguna serie interesante y leer este post y comentarios fue un excelente “argumento de venta” o “gancho”, si se quiere. Gracias Lucas! Ahora estoy disfrutando de la primera temporada. Un placer! Super recomendable.

    • Lucas Bertellotti

      María: Muchas gracias por el comentario. En general, este tipo de series producen algún tipo de adicción que hacen alejarnos de nuestras tareas cotidianas. ¿Qué cosa más linda que esa, no? Creo que Six Feet Under es la mejor serie de todas…

  4. María

    Hola!!! Lucas, cómo estás? Hace un par de semanas vi el final de esta serie…y síiiii, imposible no llorar desconsoladamente. Hoy, tras haber transitado esta historia de Ball, coincido con vos en que: “Six Feet Under toma las conciencias de las personas y las pisotea para formar nuevos pensamientos”…y logra hacerte sentir parte de esa familia, cómo no! Es una serie que provoca, sin dudas.
    Por eso me tomé un tiempo para digerirla y despedirme de los Fischer (volví a ver el final, obvio, y me bajé la canción final y esas cosas jajaja). Ellos fueron como unos parientes cercanos durantes estos meses y los voy a extrañar, seguro.
    Ahora te escribo para que me recomiendes con qué seguir.
    Quisiera ver una serie que tenga este nivel de imagen y guion, con profundidad, aunque preferiría algo con un toque de humor ácido. No sé, quizás pida mucho, pero bueno, ya que sos entendido en el tema, confío y espero tus sugerencias.
    Un abrazo y buena semana!

    • Lucas Bertellotti

      María: muchas gracias por el comentario. Me alegro que te hayas sentido identificada con el texto. Con respecto a las posibles series para ver, me voy a tomar el tema con extrema seriedad. Six Feet Under es la mejor serie que vi, pero hay otras dos que podrían llegar a estar en el mismo nivel. Una es The Wire (http://cronicasdecalle.com.ar/2011/07/12/the-wire-un-juego-sin-fin-en-el-que-solo-cambian-los-nombres/). Con algunos amigos decimos que todo lo que pasa en las vidas de la gente conduce a esta serie, como para dar un parámetro de la ambición de esta obra. Por el otro lado está Los Sopranos (http://cronicasdecalle.com.ar/2011/04/07/los-sopranos-los-hombres-duros-si-lloran/), otra gran serie que aparenta ser de mafiosos sin cabeza pero que representa mucho más que eso. La decisión es tuya. Lo único seguro es que te van a gustar tanto o más que Six Feet.
      Saludos!
      pd: lamento haber cometido la vanidad de recomendarte mis textos para leer sobre las series.

      • María

        Gracias por tus sugerencias! Y no, no es vanidoso en absoluto recomendar tx propios. Sirven al otro cuando dicen tu verdad. mmmm…no sé todavía cuál de las dos pero alguna será seguro (creo que The Wire). Necesito cubrir el vacío de los Fischer jajajaja. Desp te cuento. 🙂


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