Woody Allen, el hombre que se repite una y otra vez…y me gusta

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“Déjenme decirles algo: no soy un sujeto simpático. Agradar a alguien nunca fue lo mío. Y para que lo sepan: ésta no es la mejor película para sentirse bien. Así que si son de esos idiotas que necesitan sentirse bien, vayan por unos masajes de pies”, es una de las grandes frases de Boris, el personaje principal de Whatever Works, último film estrenado en la Argentina de Woody Allen.

Algunas cosas pueden presumirse cuando uno se aproxima a ver una película de Woody Allen:

1) Seguramente habrá un personaje histriónico, que puede llegar a ser interpretado por el mismo Allen, aunque últimamente, por sentirse viejo o cansado de actuar, el papel quedó en manos de otros, que intentaron meterse en la piel del director con mejores o peores resultados (Keneth Branagh, en Celebrity, Will Ferrel, en Melinda y Melinda, Jason Biggs, en La vida y todo lo demás, y Owen Wilson, en Midnight in Paris, film estrenado este mes en el festival de Cannes).

2) Ese personaje va a hablar mucho. Por momentos serán monólogos. Otras veces, diálogos.  Plantea cosas que el común de la gente no, referidas a las formas en que vivimos. Es hipocondríaco, mujeriego y culto.

3) La música predominante será el jazz, principalmente de las décadas del 30 y 40, encabezadas por Billie Holliday, Duke Ellington y Glenn Miller.

4) Habrá una bella mujer (Diane Keaton, Angelica Huston y Scarlett Johannson, entre otras) que se anima a desafiar los mundos del encantador personaje principal.

Todas estas hipótesis se cumplen con Whatever works, o su pésima traducción al español, Que la cosa funcione. El director vuelve a su lugar en el mundo, Nueva York. Boris (Larry David) tiene ideas extravagantes y en algún momento estuvo nominado a ganar el Premio Nobel de física. Ahora se dedica a dar clases de ajedrez y a juntarse con sus amigos. Suele cantar el feliz cumpleaños cada vez que se lava las manos, como una vieja costumbre para evitar una posible enfermedad. Presenta esa dicotomía atractiva que intriga al espectador: este hombre, ¿está loco o es un genio? La bella mujer es, en este caso, Melody (Evan Rachel Wood), que interpreta a una joven llena de sueños, algo inocente y crecida en una familia conservadora, que cambiará algunos paradigmas de la vida de Boris. La historia transita en los enredos que produce la relación de Boris, de unos 60 años, y Melody, de 21. Allí aparecen el existencialismo, el matrimonio, el sexo y la infidelidad. Aunque el film no es para nada sorprendente, posee muy buenos diálogos, está bien filmada y cuenta una historia entretenida. Una buena comedia, con típicos toques dramáticos que suele aportar Woody.

He aquí, finalmente y luego de una densa explicación, mi sensación: hace aproximadamente un año tuve la oportunidad de ver a Woody Allen tocar jazz en un bar de Nueva York.  En ese momento, me sorprendió verlo tan viejo. “A este tipo no le quedan demasiados años de vida”, pensé. Entiendo las críticas negativas, a veces empecinadas, hacia sus últimos films. Es claro que Scoop, Vicky, Cristina, Barcelona, El sueño de Cassandra o La maldición del escorpión Jade, por lo menos para mí, fueron películas muy malas. Sé que a veces resulta reiterativo, también. Pero también creo cierto que Conocerás al hombre de tus sueños, La vida y todo lo demás o Match Point tienen un sello distintivo que los hace diferenciar del resto del mercado de estrenos del cine actual. Todo parece indicar que Woody Allen no volverá a hacer films del nivel de Annie Hall, Manhattan, Crímenes y pecados o Hannah y sus hermanas (estas quizás sean sus films más ambiciosos, pero no hay que dejar de nombrar a otras grandes películas por su frescura y vitalidad a Bananas, Zielig y Días de Radio), pero tampoco hay que olvidar que este viejecito neoyorquino sigue presentando una película por año y que toma riesgos mucho mayores que otros consagrados (aunque creo que a él no le preocupa demasiado lo que otros digan, sólo filma para disfrutar). Lo que es seguro es que, tras ver Que la cosa funcione, obtuve un sabor mucho más dulce que el que generalmente me llevo al ver cualquier otro estreno. Y pensé, con una sonrisa pícara y casi en sintonía con el pequeño genio con anteojos: “Whatever works”.



There are 13 comments

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  1. plared

    La verdad es que si me gustaba este director era cuando hacia el ganso en sus primeras peliculas. Luego en mi opinion su vena intelectual ligeramente sarcstica le llevo a una rutina cansina. De la que alguna vez salio para hacer cosas como la rosa purpura del cairo, excepciones y nada mas

    • Lucas Bertellotti

      Gracias por el comentario. Es cuestión de gustos, evidentemente. Creo que puede ser discutible que en los últimos tiempos no hizo grandes filmes, pero no se puede negar que su producción en las décadas del 70 y 80 fueron geniales. Saludos

  2. fer

    Coincido con las otras tres, pero respecto a Vicky Cristina Barcelona disiento: me pareció tan divertida como original, y creo que en esa Woody hizo algo distinto (salvo meterla otra vez a Scarlett, claro). Las últimas dos no las vi todavía.
    Abrazo!

      • Joaquín Bilbao

        Coincido con Fer en su apreciación sobre Vicky, Cristina, Barcelona. Respecto de Whatever Works, la dejé de ver a los cuarenta minutos. Más allá de los elementos predecibles en la plantilla que usa Allen para estas películas, nunca terminó de cerrarme Larry David (salvo algún chiste del principio) ni su relación con Evan Rachel Wood. Parece que estos personajes son eternos adolescentes que nunca logran superar la angustia de la existencia. Por eso para mi es infinitamente mejor la subvalorada Anything Else, donde el personaje principal es un joven escritor y Allen tiene un papel secundario de viejo cascarrabias. El tipo hace películas para sobrevivir, evidentemente, y lo hará hasta que vaya al infierno con Billy Crystal. Cada tanto nos dará algo interesante (lo último fue Vicky… por razones de originalidad y demases que en este espacio me voy de mambo para explayar), pero lo usual es aburrimiento, dejadez, subestimación del espectador y un refrito de su manual de “How to make a Woody Allen movie per year”.
        Igual te banco Bertolotti!

        • Lucas Bertellotti

          Gracias por el comentario, Joaquín. Imaginé que serías uno de los detractores de este post, jejeje. Entiendo tu posición, pero disiento en lo de que hace películas para sobrevivir. Creo que lo hace porque le gusta, lo disfruta. Económicamente está bien. Un tema que no toqué en el post es la productividad de Allen a nivel público y entradas vendidas. Me da la sensación de que sus filmes se ven mucho menos de lo que se lo discute. Saludos!

      • Joaquín Bilbao

        Cuando decía que Allen filmaba para sobrevevir, lo hacía con un sentido más “existencial” que económico. Creo que el tipo encontró un lugar confortable para que su mente descanse en el día a día. Es un laburo que le gusta, no creo que a esta altura lo apasione, y que sabe que hace bien. Leí en algunas de sus entrevistas que sus películas sacan un poco más de lo que costaron (filma con presupuesto bajo y por poco tiempo) y que por eso siempre consigue inversores y distribuidoras. Tiene un público “cautivo” que sigue todo lo que hace. Por otra parte, en países como Argentina (o más precisamente, ciudades como Buenos Aires) sus espectadores van desde las viejitas que ven cine de humor francés, por ejemplo, hasta los jóvenes estudiantes universitarios con intereses “intelectuales” (?). Creo que se lo ve bastante y, últimamente, se lo discute menos.
        Aparte: tengo pendiente ver un especial de Godard entrevistándolo en los 80’s (su mejor período, claramente).

        • Lucas Bertellotti

          Esta es la gran virtud de los blogs. Que un lector, en este caso, un amigo, complemente y haga mucho mejor el contenido. Ya que estás, cuando puedas dejá el link de la nota de Godard a Allen, imperdible.


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