Por qué no creo en el cine de terror

terror

Matías tiene 13 años. Cada quince días se queda a dormir en la casa de su mejor amigo, Santiago, que también invita a tres compañeros más del colegio. Tienen una costumbre ineludible. Después de comer y jugar un poco a la PlayStation, ven una película de terror. Les encanta sentir miedo. Saber que por una hora y media van a estar cerca, ahí nomás, del pánico y el llanto. Cuando termina el film, suspiran bien fuerte y sonríen, porque la pesadilla terminó. Y la superaron. Nadie se levantó ni se tapó los ojos. Aunque no es explícito, es como un desafío entre ellos.

En esa secuencia funciona bien la película de terror. Puede servir como una aventura de un grupo de adolescentes que quiere atravesar la aventura del miedo para luego, cuando termina, volver a sentirse protegidos por sus papás. Pero no estoy seguro que el género pueda aspirar a mucho más que eso.

No soy un especialista, debo admitir, pero gracias a la brillante idea de un gran compañero de ciclos de cine, Fernando Massa, del blog Anecdotario colectivo, nos metimos, junto al inestimable Joaquín Bilbao, de Nos vamos a Copacabana, en una serie de películas clásicas de terror, especialmente de los 70 y 80, que no hicieron más que decepcionarme (en adelante, el texto contiene spoilers).

¿Por qué no creo en el cine de terror? Porque está basado en una fórmula indefendible: son películas que sólo buscan entretener y, encima, no entretienen. La mayoría de los argumentos (aquí vuelvo a recordar que no soy un especialista, aunque sí creo que estoy en condiciones de juzgar el género, por más que haya decidido no ver más de este tipo de cine por un tiempo) son demasiado pesados, estirados sin necesidad, rebuscados. Pongamos el ejemplo de Halloween (1978), de John Carpenter. ¿Es necesario que el malo deba ser una especie de bestia que no muere nunca? ¿Cuántos cuchillos hay que clavarle? ¿Cuántos tiros dispararle? ¿Por qué perder tanta credibilidad? Ah, ¿encima no muere?

El cine de terror subestima al espectador. Una historia, más allá de los condimentos que pueda tener, necesita tener algunos condimentos de manera obligatoria. Para que Freddy Krueger, de Pesadilla en Elm Street (1984), de Wes Craven, genere interés además de miedo, es necesario destinarle algo de tiempo para entender qué es lo que pasa por su cabeza. ¿Cuál es la historia de este personaje? ¿Por qué contarla de manera vaga e imprecisa a través de otro? ¿Cómo sentir miedo por Freddy si nunca entendí la razón por la que aparece en los sueños de las personas para matarlos? No alcanza sólo con música bien elegida, planos acertados y chicas bonitas.

En Las colinas tienen ojos (1977), de Wes Craven, ¿qué hace que haya una familia de caníbales en una montaña? ¿Por qué sienten la necesidad de matar? Más allá de que este film se ríe un poco del género, al final cae en lo que se burla. Cuesta creer que alguno de los sobrevivientes de los Carter no se sienta desconsolado por el asesinato, de manera cruel e inexplicable, de un familiar cercano. Cuando finalmente ganan, festejan la victoria poco menos que un Mundial. ¿No se acordaron que habían muerto casi todas las personas que querían?

Lo mismo pasa con Poltergeist (1982), de Tobe Hooper  y con guión de Spielberg. Sencillamente, es un rompecabezas al que se le perdieron demasiadas piezas. ¿Era necesario que, como pasaba con Halloween, con el villano que nunca muere, los protagonistas volvieran a dormir en la habitación por la que habían pasado tantas cosas? No es justo que los guionistas de las películas de terror crean que el efecto del miedo puede absorber sus vaguedades (ni hablar de las malas actuaciones y pésimos efectos especiales).

Este post no tiene final ni remate. Es un final casi tan malo como el de las películas mencionadas.

(No estoy del todo seguro con respecto a si pertenecen al cine de terror (para mí no), pero es justo mencionar que El resplandor, de Kubrick, Psicosis, de Hitchcock, y El bebe de Rosemary, de Polanski, son brillantes películas que no tienen nada que ver, en cuanto a calidad, con las citadas en el texto).



There are 10 comments

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  1. Fer Massa

    A mí el género me encanta. Sobretodo aquel que mete el terror en situaciones cotidianas donde lo sobrenatural no es grotesco y queda ese… puede pasar. Pero es una realidad que de la gran cantidad de pelis que vi hasta ahora la mayoría son malas o regulares. Y ahí coincido en los argumentos que diste: pésimos guiones, muchos cliches, malas actuaciones, y efectos especiales clase B. Pero si enganchaste una buena película de terror no te la olvidás más. Eso seguro. Y sí, tanto el Resplandor como el El bebe de Rosemary son terror, pero tengo mis dudas con Psicosis, que me parece más una peli de suspenso. Creo que la diferencia entre el terror y el suspenso es el elemento sobrenatural, que ambas mencionadas lo tienen: Resplandor por todos lados y Rosemary en esa relación carnal con el demonio.

  2. Joaquín Bilbao

    Estas películas se disfrutan cuando se reconocen como cine clase B y festejan las limitaciones de sus recursos. Recuerdo que en el Malba ví la mala película El monstruo está vivo (mis comentarios acá http://nosvamosacopacabana.blogspot.com.ar/2010/07/un-monstruo-en-el-malba.html) y que la experiencia en sí había valido la pena. Cuando las cosas se tornan muy locas, en general, la pasas bien. Ahora, si la película se toma muy en serio…. La basura de Poltergeist es el mejor ejemplo de ello. Encima está inflada por su presupuesto, algo que vuelve a ponerla en evidencia. En fin…
    De cualquier forma, valga aclarar que tu crítica es al cine de terror hollywoodense. Hay otras “factorías” que desarrollan un cine que puede moverte y hacer que mires de reojo en un cuarto oscuro.

  3. Descubrepelis

    Y otras grandes obras del terror que se te pasan por alto!!! No todo el cine de terror es igual, igual que cualquier película puede ser estupenda independientemente de su género o la clasificación que se le quiera dar…

  4. Anonymous

    Tienes un punto de vista “pseudointelectual” sin ser intelectual por supuesto, acartonado y aburrido. Las pelìculas de terror tienen la finalidad principal de entretener, nunca en un principio han buscado ser “joyas” de la cinematografía. Si alguna lo consigue dependerá de muchos factores. ¿Cuantas películas han quedado en el olvido por querer ser desde un principio joyas del 7o arte y ni siquiera dan un poco de miedo? Y sin embargo, para tu mayor molestia el cine de terror es aquel género con mayor número de adeptos a nivel mundial.

    Saludos.

    • Lucas Bertellotti

      Todo es subjetivo. Las falencias que marqué en esta entrada son pequeños detalles que hacen que las películas de terror ni siquiera sean entretenidas para mí. Por otro lado, ¿qué tiene que ver que el cine de terror sea el más popular? Que lo vea mucha gente no es un signo de calidad, estimado anónimo.

  5. martin lotero

    Lucas, muy de acuerdo con tu comentario, amo el genero de terror pero hacemucho tiempo esta en decadencia, sin embargo no puedo dejar de citar películas excelentes como Los otros de Amenábar, Al final de la escalera que data de los 70 con George Scott, por supuesto El exorcista, y La profecía primera parte!! saludos!!!


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