The Pacific: la mediocridad de copiar una fórmula exitosa

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Es todo igual. Antes de cada capítulo, hablan los ex soldados. Viejos y reflexivos, recuerdan los momentos más dramáticos de su experiencia como hombres de guerra. Después, una presentación que hipnotiza, conjunción perfecta entre imágenes y sonido. Por último, el capítulo, que cuenta la historia del sinsentido, la de matar para no morir. La de la guerra. A Steven Spielberg y Tom Hanks no se les ocurrió casi nada nuevo para hacer The Pacific, serie que HBO lanzó en el 2010. Se trata de la copia de Band of brothers, de 2001, sólo que este relato transcurre en el Pacífico, como bien lo indica su nombre, y no en Europa.

Quizás se trata de una exigencia demasiado grande, pero la realidad es que lo malo de The Pacific proviene del aburrimiento que genera la repetición. La serie fue presentada como algo nuevo y no como una segunda parte. Es una mediocridad porque arrancaron de cero, con uno de los presupuestos más grandes de la historia de las series. Muchas de las brillantes secuencias parecen comunes. El dolor de los jóvenes soldados estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial y el sufrimiento por vivir una especie de pesadilla continua es algo que ya se contó. Antes, el enemigo era Hitler. Ahora, los japoneses (“japs”). En el medio de esas dos historias está además Rescatando al soldado Ryan, de 1998, dirigida por Spielberg y protagonizada por Hanks.

Entre las tres producciones se cubren diferentes aspectos de la SGM: en la película, el dolor de una madre que perdió a tres de sus hijos y el viaje de un grupo de soldados para rescatar al único de los Ryan que queda vivo; en Band of brothers, la historia de la Compañía Easy del regimiento 506 de paracaidistas y su camino en la guerra, desde el inicio del entrenamiento, en 1942, hasta el final, en Austria, en 1945; en The Pacific, la cámara posa el ojo en los marines que lucharon en las islas del Pacífico (Iwo Jima, Okinawa, Guadalcanal y Peleliu).

Aunque el aspecto de la repetición es una espina grande, The Pacific es una muy buena serie. Junto a Rescatando al soldado Ryan y Band of brothers, son imprescindibles para disfrutar y entender el género bélico (en este sentido, vale la pena prestarle atención a Generation kill, serie sobre la Guerra de Irak). La historia está basada en los libros de dos de los tres grandes protagonistas del relato: Helmet for My Pillow, de Robert Leckie ( intelectual, cerebral y anárquico) y With the Old Breed, de Eugene Sledge (inocente, niño, hombre y puro). John Basilone, valiente, desinteresado y nacido para la guerra, es el otro personaje que recibe más atención.

La belleza de cada toma (la luz que penetra en las carpas de los soldados o la puesta del sol detrás de los barcos que esperan en la costa) contrasta con la terrible crueldad de la guerra. Por momentos, algunas secuencias tienen un parecido a La delgada línea roja, de Terrence Malick. Visualmente, esta “tercera parte” es la más fuerte de todas. Los desenlaces son los más sangrientos. En la guerra no hay piedad, hay deshumanización. Extremos. Físicos que responden por reflejos. Mentes perdidas, traumatizadas. Desesperación. Llantos escondidos. Miedos. Por momentos, abruma. Por eso uno de los capítulos más frescos y entretenidos es el tercero, Melbourne, cuando los marines reciben una pequeña licencia y se enamoran -o no- de las chicas australianas que, con sus hombres también en guerra, los reciben con mucho cariño.

Quizás la gran diferencia entre Band of brothers y The Pacific esté en el final. En la primera, todo termina en el último día de combate. En la segunda no. El último capítulo (el más emocionante, que cierra muy bien la historia) está dedicado exclusivamente a la vida después de la guerra. El grupo de soldados que compartió el agua, la comida, la muerte y desesperación se divide y no vuelve a verse. Cada uno regresa a su vida anterior, marcados por un sello que no podrá borrarse. Algunos se enamoran, logran olvidar. Son felices. Otros no pueden arrancar, se estancaron. No murieron por un tiro o una granada, pero quedaron atrapados mentalmente. Y ya no pueden salir.



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  1. Pia Torres

    ¡Buen punto de vista! En general pienso que la serie fue estupenda sin embargo un poco elitista porque la mayoría de los espectadores no entiende propuestas como ésta y de alguna forma pues tampoco les interesa, son muy pocos los que realmente logran engancharse de historias que involucran política, critica social o incluso hasta religión. En fin, esta es de las propuestas que aparte de entretener logran cautivar.


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