Love: Los Beatles que reviven, el arte que abruma

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Está sentado en una de las butacas del teatro recién estrenado del hotel Mirage, en Las Vegas. Mueve las manos hacia un lado y otro. Simula un violín. Luce viejo y usa un bastón para moverse. Mira a su hijo Giles, que está al lado, y sonríe por un arreglo que siente que quedó bien mientras escucha Something. Recuerda Abbey Road, su última gran obra maestra, hace más de 35 años. George Martin vuelve a soñar. Tiene la ilusión de hacer revivir a Los Beatles.

En una charla con el francés Guy Laliberté, fundador del Circo de Soleil, George Harrison le dejó en claro que pretendía que sus artistas tomaran la música de Los Beatles para crear una obra. Así se lo hizo saber también a Paul Mc Cartney, Ringo Star y Yoko Ono. Pasaron los años y la idea se hizo realidad: Love, el espectáculo que ofrece el hotel Mirage, en Las Vegas, es lo más cercano que se puede estar a sentir que Los Beatles pueden volver a tocar juntos y en vivo.

Faltan pocos minutos para la función y el público no parece muy expectante. Se escuchan gritos y gente que se para una y otra vez. Algunos van al baño, la mayoría sale a comprar cerveza y nachos. Mientras se terminan de acomodar algunos, hay dos o tres personas que recorren el escenario y largan humo. Miran al público y hacen algunos gestos. Ríen, ponen cara de enojados, saludan. No reciben mucha atención.

Suena Because. La sala está llena de humo y oscura. Ya nadie habla. Los sentidos se agudizan. Hay algunos actores en el escenario que se mueven lentamente y acompañan el ritmo. Cuando se escucha Get back, la música se hace visual. Empieza la fantasía. Vuelan papeles blancos. La mirada se pierde. Saltan acróbatas hacia un lado y otro. Lo más importante está en el detalle: las miradas de los que bailan, las bicicletas diminutas que cruzan el escenario como en un cuento para chicos, los autos que se arman y desarman. Y la música de Los Beatles que se escucha como si estuvieran en un escenario a pocos metros de distancia.

Sólo hay que correr el enorme telón azul para encontrarse con Lennon. Es posible también formar parte de alguna conversación entre ellos durante alguna grabación de un tema. Es abrumador. Noquea la capacidad de asombro.

Eleanor Rigby puede representar algo para vos que puede ser muy diferente para mí”, dice Olivia Harrison, la viuda de George. Tanto ella como Paul y Ringo participaron del proyecto y dieron su consentimiento para armar la obra. Por supuesto, también Yoko. “Creo que no estás inspirado con los temas de John”, le dijo al director de la obra, el francés Dominic Champagne, luego de ver un adelanto. Pero, en realidad, el equipo que creó Love estaba preparado para cualquier cosa. Hasta para los esperables repudios de Ono. Fue un proyecto pensado y financiado -costó unos 200 millones de dólares- con ambición. La posibilidad de juntar a Los Beatles con el Circo de Soleil era una presión, pero también una oportunidad de hacer una obra maestra. No fallaron. Aunque las interpretaciones de las canciones pueden variar, el sentido común que guía a la historia es el mismo.

Amor, libertad, revolución. Solos inéditos. Explosión de energía y vitalidad. Liverpool. Canciones que se mezclan unas con otras y forman una combinación demasiado atrayente. La Segunda Guerra Mundial. Sgt Pepper´s Band toma vida y aparece en el escenario, guiado por un hombre con bigote y vestido de azul. Father McKenzie grita y camina con la Biblia abierta. Lady Madonna corre. Chicos juegan con grandes. Lucy brilla. Es un poema que desafía los sentidos.

“Desde que rompieron que el mundo espera un regreso”, dice George Martin en el documental All Together now, que recrea la historia de cómo se hizo el show. Junto a su hijo volvió a pensar pero, principalmente, a sentir a Los Beatles. “Cuando John me hablaba de sus canciones, lo hacía en términos de colores y sueños”, agrega. Con sus arreglos (y hasta complementos más que notorios en canciones como While my guitar gently weeps) hizo una extraordinaria versión de algo que parecía insuperable. Los artistas del Circo de Soleil, por otro lado, le dieron cuerpo a la música.

Una telón enorme cubre el teatro mientras suena All you need is love. La excitación ya no tiene límites. De pronto, las luces se apagan y, después de los aplausos, el público se levanta rápido. Afuera, la cola del bar es larguísima y el griterío aturde. Justo en la entrada de la tienda de regalos del espectáculo, hay un cuadro enorme con el logo de Love. Alrededor de las letras están Los Beatles como sombras. Tienen los brazos levantados y las piernas que apuntan a diferentes lugares, como si estuvieran en el aire después de saltar en una cama elástica. Sin la música y con la imagen, cuesta regresar al estado de enamoramiento y la realidad cae, pesada. Lennon en realidad no estaba detrás de la cortina. La voz de George era sólo una grabación. “The dream is over. What can I say?”.

En este link se puede leer otra crónica (muy buena) sobre Love



There are 2 comments

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  1. stephanie -*

    Excelente, me hiciste revivirlo y emocionarme de nuevo. Coincido plenamente sobre la importancia de los detalles.

    Muy bueno el cruce con la información del documental, me había olvidado de gran parte del contexto en el que se hizo esta gran obra maestra.

    PD: Gracias por el “chivo”!


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