El hobbit: Peter Jackson lo hizo otra vez (con algunas salvedades)

gandalf

(#) Este comentario contiene spoilers

Bilbo Bolsón está nervioso. No se puede concentrar y le cuesta terminar de escribir su libro, Historia de una ida y una vuelta. En su ordenada y coqueta casa de La Comarca (“No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango…”) se mueve alterado para un lado y otro. Refunfuña. Hay algo que parece molestarle. Por los pasillos camina, silencioso y sin intenciones de molestar, Frodo, su sobrino. Es el único al que tolera o acepta ver. Esperan con ansias a Gandalf, quien prometió que llegaría para festejar los 111 años de Bilbo.

El hobbit empieza con un entrañable entretelón de La Comunidad del Anillo. Suenan los instrumentos de viento y generan esa tan particular música que relaciona a los hobbits. El plano de La Comarca se hace grande y puede observarse el pasto brilloso, las casas con puertas redondas y el desorden ordenado del pequeño y alegre pueblo. Desde ese momento, es muy posible que el espectador quede enamorado y atrapado por las imágenes e historias. La Tierra Media volvió a cobrar vida. Pocas personas en el mundo deben entender mejor los libros de Tolkien como Peter Jackson (y, por supuesto, Philippa Boyens, la extraordinaria guionista que también fue clave en El Señor de los Anillos). Lo volvió a demostrar con su primera parte de El hobbit, un viaje inesperado (en 2013 vendrá La desolación de Smaug y, en 2014, Historia de una ida y una vuelta). Los agregados que aparecen en este film y que no figuran en el libro original están perfectamente calibrados para que funcionen como un complemento espectacular. Los textos que se usan son principalmente los apéndices de El Retorno del Rey. Además, hubo algo de imaginación extra del director y su equipo de guionistas. Las apariciones de Saruman, negador y cegado, Galadriel, de sabiduría inmensa y aliada a Gandalf, o Radagast, el mago loco pero sabio y amante de la naturaleza, generaron un vínculo extraordinario con El Señor de los Anillos.

La atadura constante a El señor es fundamentalCuando Tolkien presentó El hobbit a sus editores, en 1937, lo introdujo como una historia para chicos de cinco a nueve años. Lo cierto es que, pese a que quizás el autor haya exagerado con respecto a la edad del público a la que iba dirigida, es una historia infantil y mucho menos ambiciosa y sombría que El señor. La película de Jackson genera guiños permanentes que hacen que a la extraordinaria y, en un principio, simple aventura se le sume un contexto más que atrayente. Los personajes más sabios, especialmente Gandalf (Ian McKellen vuelve a lucirse), perciben que algo malo puede pasar en el futuro. El desplante de los elfos a los enanos será clave en la relación de Gimli y Legolas más adelante. La pérdida de las Minas de Moria es fundamental para entender algunas secuencias de La Comunidad del Anillo. El director pretende hacer más grande el relato. Y lo logra.

La estética es brillante e impacta. Richard Taylor, creador de los efectos especiales y diseño de muchas de las criaturas, y Alan Lee, dibujante y armador de cada uno de los escenarios, volvieron a  hacer la diferencia. “Así, tal cual, es como me lo imaginaba…”, podrá decir cualquier lector-espectador ante cada uno de los personajes y escenarios (Erebor, la caverna de trasgos, la pequeña isla de Gollum y hasta Rivendel, que ahora hasta parece mejorado). Y, si no son tal cual lo imaginaba, seguramente se sentirá satisfecho. La música, otra vez, es uno de los puntos clave. Howard Shore, que reutilizó lo mejor del material de El señor, volvió a dar una muestra de maestría incalculable.

Bilbo-GollumEl film, de una duración de  casi tres horas, se pasa rápido y entretiene. El ritmo, frenético y muy bien llevado, va de menor a mayor. Sólo tiene un problema en el arranque, cuando los trece enanos y Gandalf llegan a la casa de Bilbo (Martin Freeman no se luce tanto como Elijah Wood con Frodo) para comenzar una aventura. En el momento de la comida, en donde se expresa básicamente el miedo de Bilbo por lanzarse al mundo, el relato se hace pesado y poco importante, y los intentos por hacer reír, una constante en toda la película, son fallidos. Luego, sí, llega la adrenalina (y también la emoción, aunque algo menos efectiva que en El señor).

En realidad, para el grupo que lidera Gandalf es más que una aventura. Lucharán por la posibilidad de recuperar su casa, Erebor, conquistada por el dragón Smaug (historia contada en los primeros minutos de manera brillante). Este es otro punto fundamental. En el libro, la aventura de los enanos se basa fundamentalmente en la de ir a conseguir oro. En la película, el significado se hace más profundo. Los enanos necesitan retomar su orgullo, después de haber sido despojados de sus tierras y vagabundeado por diferentes lugares.

El uso del 3D es brillante y no resulta exagerado. El espectador podrá sentirse parte de la historia y deslizarse un poco de la butaca o cerrar bien fuerte los ojos porque percibirá que una flecha, piedra o fuego se le viene encima. Con respecto a los 48 fotogramas por segundo (ver La apuesta más fuerte de Peter Jackson para entender de qué se trata), por momentos resulta algo abrumador. Es como si se viera una especie de videojuego, en el que los personajes se mueven más rápido de lo que se acostumbra ver en el cine. Es obvio que se trata del futuro: así serán todas las películas. Por otro lado, la utilización del 5K genera una nitidez en la imagen que en general tiene muy buenos resultados. Impresiona ver cada una de las secuencias por el nivel de detalle que tienen las tomas.

Hay algunos recursos, a la hora de mostrar corridas, peleas o escapes, que se repiten. Las formas de Jackson son exactamente las mismas a las de El señor. Esto, por supuesto, no es para nada malo: al neozelandés le sobra talento para filmar. Pero, por otro lado, también es cierto que se pierde cierto efecto sorpresa. Muchas de las secuencias hacen recordar bastante a La Comunidad del Anillo.

¿Es necesario esperar a las otras dos películas para juzgar la obra completa? Sería lo más justo. Con esta primera entrega, que cubre algo más de 100 páginas en el relato del libro, todo hace suponer que no debe haber otra persona mejor que este director para hacer revivir a la Tierra Media. Con algunas salvedades, Peter Jackson lo hizo otra vez. Le dio vida a un mundo que sólo permanecía en la imaginación. Otra vez rompió las barreras entre el libro y la pantalla. Y fue a lo grande. No podía ser de otra manera.



There are 8 comments

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  1. Catalina Ungaro (@cataungaro)

    Coincido bastante en el comentario. Me parece igualmente que el tema central de esta trilogía es que por mas recursos que Peter Jackson intente usar nunca va a llegar a ser lo que El Señor de los Anillos, por el simple hecho de que el libro del Hobbit no lo es. La historia es entretenida y punto, y creo que si la referencia a las tres películas anteriores no estuvieran, ni la visión de Peter Jackson de terminar uniendo si se quiere las dos historias, no habría mucho para contar. Por eso es que me pareció una película muy bien lograda, entretenida pero quizá la sensación positiva sea en realidad un engaño o un intento de mi mente de entrar nuevamente en esta historia tan maravillosa de Frodo y la comunidad del anillo. Igualmente vale la pena ir a verla!

    • Lucas Bertellotti

      Estamos de acuerdo en que El hobbit es un libro con menos fuerza que El Señor de los Anillos, pero, ojo, tiene algunas cosas brillantes: el encuentro entre Bilbo y Gollum es una de ellas y en la película es una de las mejores secuencias.
      ¡Gracias por el comentario!

  2. Nicolas Bernardo Miguelez

    Estoy de acuerdo con la grandeza de P. Jackson, tiene una gran capacidad de interpretar a Tolkien, y eso se demuestra cuando agrega momentos que no están en el libro y lo deja a uno pensando si realmente estaban o no.
    Por otro lado, el comienzo de la pelicula es medio densa (salvo cuando hacen la breve explicacion de por qué los enanos quieren recuperar su tierra y quién es el dragón).
    Pero mas allá de eso, muy buena la película, al igual que tus comentarios.

    • Lucas Bertellotti

      Muchas gracias por el comentario. Todo indica que lo mejor está por venir. Confío en que las próximas dos películas tendrán mucho vuelo y no se pasarán de la línea. Jackson respetó siempre la obra de Tolkien. Abrazo!

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