La carrera que nunca termina: las mejores lecturas del 2012

libros2

“¿Qué sentido tiene la literatura en un mundo sin sentido? No hay más que dos respuestas. La primera: ningún sentido. La segunda es precisamente la que hoy no parece estar de moda: el sentido de la literatura es imaginarle un sentido al mundo y, por lo tanto, al escritor que la escribe”, Abelardo Castillo

El lector corre la maratón más difícil de todas. Se trata de una carrera en la que a cada paso la meta se extiende un poco más. Es un punto de llegada inalcanzable. Cada libro que termina son cientos nuevos que aparecen en el camino. Se trata de una maratón larga. Es un recorrido de años, no de minutos. La clave, más allá de que el objetivo de llegar es imposible desde el principio, es saber cómo correrla.

A la literatura hay que saber disfrutarla. No es fácil. El trabajo, el cansancio y el ritmo en el que se vive hacen que la recorrida sea con viento en contra. A veces, demasiado. Pero, como bien dice Abelardo Castillo, el sentido de la literatura es imaginarle un sentido al mundo. Si la sentencia resulta demasiado grande, entonces se puede encarar desde otro lado. Puede ser una salida de escape. También una manera de extender los pensamientos. De hacer que el mundo sea cada vez más grande. Un libro, en realidad, puede cumplir muchas funciones. La más importante es, quizás, que ayuda a ser un poco mejor.

Los personajes con el tiempo se olvidan. Los argumentos pierden solidez. Las historias dejan de estar claras. El tiempo también le juega una mala pasada a la literatura. A medida que el lector avanza, deja de recordar de a poco de los metros que corrió hace no mucho. La única opción que le queda es avanzar y correr cada vez más fuerte. Lo único que no puede hacer es abandonar. Esta maratón atrapa hasta el último día.

Estas son mis mejores lecturas del 2012. Como pasó el año pasado, la mayoría de los libros son clásicos. La pregunta, como en el 2011, volvió a resonar fuerte: “¿Cómo no leí antes esto?”.

relatos-1-y-2-john-cheever_MLA-O-3106553281_092012Relatos I y II, John Cheever: Simpleza mágica. Historias crudas que pueden parecer sencillas pero que en realidad representan océanos de contextos emocionales y sociales. La prosa de Cheever, fluida, amable y sabia, parecen imposibles de superar. Muchos suelen compararlo como el “Chejov estadounidense”. Sin faltarle el respeto al ruso, este escritor tiene demasiada autonomía propia como para equilibrarse con otros. Silencios, sombras y diálogos perfectos. El recuerdo de El nadador, uno de sus relatos, es una mezcla perfecta entre entretenimiento, fluidez y contundencia. El ladrón de Shady Hill, La Navidad es triste para los pobres y Adiós, hermano mío, sólo por nombrar algunos cuentos, son verdaderas obras maestras.

cortázarCuentos completos, Julio Cortázar: Fantasía y realidad. Densidad y liviandad. Simpleza y complicaciones. Cortázar es un escritor extraordinariamente complejo. Cada uno de sus cuentos tiene un sello propio. No parece demasiado exagerado sentenciar de que se trata del cuentista perfecto. Maneja los ritmos de los relatos como nadie. Todo se mezcla: política, música, arte, mundo. Para disfrutarlo, hay que tener una cabeza más o menos libre para aceptar lo que propone. Es fantasía y realidad a la vez. Es una burla constante. A vos, a mí, a él mismo, a todos. Es una forma de alejarse de la convención. Algunos de los cuentos que más me gustaron: El perseguidor, Torito, Segundo viaje, Siestas y La señorita Cora. 

castilloCuentos completos, Abelardo Castillo: Si alguna vez alguien disfrutó con un libro, entonces no puede morir sin antes haber leído a este escritor. Destila sabiduría en cada uno de sus textos, pero también dolor, resentimiento y realidad. Es un romántico consumido por una vida que nunca llega a ser. Sus cuentos generan pasión y empatía. Una obra que tiene un hilo en común: el de la maestría para contar. Polémico, incómodo. Aunque tiene menos marketing, a la altura de Cortázar, Borges o Bioy. Sólo es una cuestión de tiempo para su gran reconocimiento. Sus mejores relatos: El candelabro de plata, Also sprach el señor Núñez, Fordham, 1994, El desertor, El asesino intachable.

fogwillVivir afuera, Fogwill: La suciedad que abruma. Un escritor que se tira en el barro y desde ahí se arrastra para un lado y otro sin ningún tipo de vergüenza. Una especie de heredero de Roberto Arlt, pero con una chispa y prosa para relatar los mundos bajos (especialmente con esta novela, ambientada en pleno menemismo) inigualable. Que nadie se confunda y piense que su obra, por tener  personajes vulgares, es liviana. Fogwill va al frente como nadie. Denuncia en cada una de sus secuencias a todo el orden establecido. Fue un verdadero revolucionario. Vivir afuera es una novela que patea la cabeza. Sacude. El argumento paraguas roza la perfección: gotas que bajan por diferentes caminos pero caen en el mismo lugar. Son las vidas del Pichi, Wolff, Mariana y algunos otros personajes inolvidables.

salingerFranny and Zooey, J.D. Salinger: Qué gran pena que este tremendo escritor no haya hecho aún más grande la historia de la familia Glass (quizás sí lo hizo, pero por ahora ningún escrito suyo salió a la luz después de su muerte, en 2010). Franny y Zooey son dos hermanos infelices en una familia disfuncional. Pero, detrás de algunos gestos desinteresados y alguna que otra pantalla afectiva, se quieren. Ambos tienen una inteligencia y una manera de ver las cosas simplemente diferente. Leer a Salinger es simplemente distinto también. Es como si tratara de decir que algo anda mal en el mundo. Que la gente no es buena y se comporta de manera incorrecta. Una prosa perfecta y una densidad asfixiante. Un verdadero río de angustia. Y los diálogos…¿acaso el mejor dialoguista de todos los tiempos?

hernándezLas hortensias y otros relatos, Felisberto Hernández: Leer a este escritor es leer a un grande. Es demasiado fácil percibir la influencia que ejerció en Cortázar y Gabriel García Márquez, entre otros. Simple, directo, efectivo en un extraño mundo de fantasía. Tiene un estilo inconfundible y no se parece a nadie. El cuento Las hortensias, sobre un hombre obsesionado con sus muñecas, es impresionante, una verdadera obra maestra. Hernández merece un lugar mucho más importante en las librerías actuales. Un fuera de serie. Sus joyas: El cocodrilo, La pelota y Nadie encendía las lámparas. 

munroDemasiada felicidad, Alice Munro: Una extraordinaria sorpresa. Debe haber pocos escritores contemporáneos tan elegantes (Ian Mc Ewan o Ishiguro, quizás). ¡Qué bien que describe esta mujer! Sólo hay que atravesar uno o dos párrafos para situarse en el medio de la escena. Utiliza como as bajo la manga cierta vuelca de tuerca en cada uno de sus relatos. Un giro, algo que no se esperaba, una forma de romper con lo tradicional. Una señora muriendo de cáncer que recibe la visita de un asesino múltiple, un terrible drama en una colonia de vacaciones, una profesora de música abandonada por su marido. Todo de una brillantez inalcanzable. Esta señora merece el Nobel de manera urgente.

agassiOpen, Andre Agassi: Lecciones de un tenista que odió con pasión. Autobiografía cuidada, pero frontal y esclarecedora sobre un mundo no del todo conocido. ¿Una persona popular, famosa y que gana millones de dólares al año puede ser infeliz? Sí, no quedan dudas. Y si había alguna sospecha, el sincero relato de Agassi las termina de despejar. Divertido, ligero. Un muy buen libro, de esos que se leen de un tirón. Historia extraordinariamente bien escrita de uno de los mejores tenistas de la historia.

capoteDesayuno en Tiffany´s, Truman Capote: Cualquier persona que haya intentado alguna vez escribir algún tipo de texto (algo como este post, por ejemplo) debería renunciar después de leer a un escritor como Capote. Aunque esta novela no es su historia más ambiciosa, la prosa del estadounidense es tan abrumadora, fina y perfecta que estremece. Tiene mística, además. El fantasma de Capote, uno de los más grandes del siglo XX, merodea en cada página. Cada secuencia de Holly Golightly es una fiesta de la descripción y la insinuación. Un libro chico pero perfecto.

Menciones especiales: Los otros (Josefina Licitra), El ruido y la furia (William Faulkner), White Noise (Don de Lillo), Pastoral americana (Philip Roth), The Big Sleep (Raymond Chandler), Héroes de nuestro tiempo (Santiago Segurola), Desde el país de nunca jamás (Alma Guillermoprieto).



There are 5 comments

Add yours

Leave a Reply to Emilie Cancel reply