Human Planet: el arte de la supervivencia

Pic: Copyright Timothy Allen. http://www.humanplanet.com

En Borneo, un hombre de la tribu Bajau puede aguantar la respiración en el agua por más de cinco minutos. Camina entre los corales y pesca. En Sahara, mujeres de la comunidad Tubu atraviesan el desierto sin más que un par de camellos. En el este de Canadá, un grupo de pescadores aprovecha la marea baja para juntar moluscos. Arriesgan la vida y rezan que el hielo no los aplaste. En Brasil, los Matis cazan monos con cerbatanas. En Kenya, tres hombres caminan hacia un grupo de leones, los espantan y les roban la comida.

Human Planet, una serie que forma parte de una trilogía creada por la BBC y Discovery Channel, junto a de Planet Earth y Life, propone un viaje fascinante. Es un viaje a mundos que por momentos no parecen reales. Un viaje del que no se quiere regresar. Un viaje a la esencia misma del hombre. Es un viaje que abre la cabeza y la sacude. Es un viaje que puede llegar a simplificar la vida.

Océanos, desiertos, el ártico, selva, montañas, campos, ríos y ciudades. Son los ocho capítulos que propone la serie, corta, prolija y perfecta como pocas. Human Planet pone el ojo en una relación que parece perdida: el hombre y la naturaleza. Recorre el mundo y encuentra pequeños grupos de gente que viven alejados de los elementos de la modernidad. Aún existen comunidades que no saben de Internet, televisores, bancos o tarjetas de crédito.

El foco más importante está puesto en el arte de la supervivencia. Cientos de pueblos a lo largo del mundo heredaron y perfeccionaron una tradición milenaria que los ayuda a vivir el día a día. Cómo pescar, cómo mantenerse calientes, cómo tratar a los animales, cómo predecir el tiempo. Todo impresiona: las herramientas que se usan, las costumbres que se mantienen, el instinto. En Filipinas, un grupo de pescadores desarrolló un extraordinario sistema de buceo. En Argelia, crean acueductos subterráneos para que no falte nunca el agua. En Papúa Occidental, construyen una casa del árbol a más de 35 metros, para evitar los “males de la tierra”.

Hay lugares del mundo en los que el hombre y la naturaleza viven en armonía. Cuando un pueblo caza una ballena, es posible que el espectador sienta algo de lástima. Pero con la carne de ese enorme animal se alimentarán por seis meses. La mentalidad de las tribus o los pueblos que viven lejos de lo que suele llamarse civilización, parecen entender como pocos el juego de la vida. Los animales se comen unos a otros. Y la cadena no termina nunca.

Jungles_

La voz del actor británico John Hurt acompaña con calidez, buen ritmo y emoción a las imágenes. La estructura de los capítulos, de unos 50 minutos cada uno, es siempre la misma: una introducción con secuencias para vender lo que vendrá y luego el desarrollo. Sobre el final, un detrás de escena que muestra cómo se filmó el material. Por momentos, la música acompaña e impone, al estilo Tiburón o Liberen a Willy, una subjetividad que puede no ser fiel a la realidad. En ese punto, el producto pierde algo de calidad. Otro de los aspectos negativos tiene que ver con la elección para mostrar las historias: los protagonistas, que se enfrentan a situaciones de vida o muerte, siempre salen airosos.

Human Planet, publicada en 2011, es una linda forma de escapar. Bajar el ritmo y estirar el pensamiento. Impresionarse, por entender que para una gran cantidad de gente lo único importante, lo único verdaderamente necesario, es que haya comida para que el cuerpo funcione. En la vida, al fin y al cabo, no se necesita mucho más.



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