Dexter: crónica (irregular) de un asesino serial

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Conoce el método a la perfección, lo aplica con serenidad y profesionalismo. Cubre las paredes y el piso con un plástico transparente. En el medio, una mesa con su víctima, envuelta de papel film. A su lado, el bolso con sus herramientas. Es el único momento en el que Dexter Morgan se siente bien consigo mismo. Cuando asesina, las voces de su interior callan por unos instantes. Los recuerdos lo abandonan. Es lo más cercano que puede estar a la felicidad, su único tiempo de sentirse real.

Dexter es una serie creada por Showtime en 2006 que en 2013 tuvo su octava y última temporada. Está basada en la novela Darkly dreaming Dexter, de Jeff Lindsay. Se trata de una crónica de un asesino serial. Pero la historia de este criminal es diferente a la del resto. Por eso, Dexter mata a decenas de personas pero el espectador siempre se sentirá atraído por su forma de ser (uno de sus códigos, por ejemplo, es quitarle la vida a asesinos como él). Es un forense especializado en análisis de sangre en el Departamento de Policía de Miami. La sangre es lo único que logra entender del todo. Se siente cómodo con las manchas, las salpicaduras y los rastros. Percibe sus movimientos, reconoce sus símbolos.

Dexter Morgan es un psicópata que lucha permanentemente con sus instintos. Es un ser insociable, no siente demasiado afecto por otras personas ni le gusta rodearse de mucha gente. Pero miente. A sí mismo y a los que están alrededor. Sale con Rita, una mamá de dos chicos que arrastra un pasado de sufrimiento y dolor por un ex marido golpeador. Hace de buen padrastro y novio ideal. Juega al bowling con sus compañeros de la policía o sale a tomar algo con Debra, su hermana. Es como Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Hay momentos en los que se muestra amable, sincero y tranquilo. Otras veces, el monstruo que tiene adentro se desata.

¿Cómo llegó a convertirse en este brutal asesino? La explicación es algo pantanosa y es uno de los puntos que hace a la serie no tan creíble. Cuando tenía unos cinco años, unos narcotraficantes encerraron en un container a Dexter con su mamá, acusada de haber brindado información a la policía. Ahí, vio secuencias de tal salvajismo que le quedaron grabadas para siempre. Los recuerdos de esa secuencia lo acosarán durante todas las temporadas, una y otra vez. Harry, el primer policía en asistir a la escena, toma a Dexter y lo aleja del lugar. Poco después lo adopta. Se supone que por vivir esa situación, a Dexter le quedó impregnado una especie de instinto asesino que no puede sacarse de encima. Entonces, su nuevo papá le enseña a vivir con eso. ¿Es una reacción normal? ¿Es posible que una persona sienta deseos de matar por haber sido testigo de un brutal asesinato?

(Sin dudas, una de las mejores presentaciones de la historia de las series)

La serie no termina de emocionar ni generar empatía casi nunca. La voz de Dexter se escucha en off mientras se muestra algún plano lindo, cuidado y estético de la ciudad de Miami. Es una típica y repetida secuencia en la que él se lamenta y sufre por quién es. Pero, por alguna razón, las palabras no llegan. Hay algo que falta.

Muchos de los personajes que rodean a Dexter están mal construidos. Su hermana, Debra, representa todos los clichés juntos: una chica linda y ruda que trabaja en la policía, repleta de frustraciones y problemas que intenta ocultar en el gimnasio. Sus historias y romances casi nunca despiertan interés. Lo mismo pasa con muchos otros (Angel Batista, María Laguerta). Cuando la serie deja de prestarle atención a su gran protagonista, se desmorona.

Hay situaciones poco creíbles y algo forzadas que atentan contra la generación de vértigo y suspenso (la lista es larga, pero cito dos ejemplos: en la primera temporada, Dexter reconoce que su hermana está en serio peligro pero no hace mucho por prevenir la situación, como si pretendiera que algo malo pasara; en la segunda, Lila, una novia pasajera de Dexter, le roba un GPS  de su auto, que tenía la ventanilla baja…). Por otro lado, muchos de los giros y supuestas sorpresas de la historia resultan bastante predecibles. Falta repentización.

Más allá de algunas irregularidades, Dexter se banca la serie solo. Es un personaje complejo y rico, que genera diferentes sensaciones a lo largo de las temporadas. Sin dudas, la actuación de Michael Hall (que interpretó hace unos años al entrañable David Fisher en Six Feet Under) es uno de los puntos altos. Tiene una capacidad de expresión verdaderamente asombrosa. Además, se trata de un producto entretenido. Aunque hay algunas inconsistencias en el guión, se sienten las ganas de avanzar en los capítulos y conocer qué es lo que vendrá. Es una crónica, demasiado irregular, de un asesino fuera de lo común.



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  1. Bartolomé

    Estimado Lucas, creo que estaba usted en un mal día cuando miró Dexter. Es la más precisa y profunda mirada interior al complejo mecanismo de conducta de un asesino serial, que no es más que un loco. Los personajes secundarios son justamente eso, secundarios. La trama siempre está enfocada en Dexter. Él narra su propia vida y con un tono de humor negro insuperable. Las primeras cuatro temporadas son lo mejor que vi en series. Luego, como toda historia que se prolonga por motivos comerciales, comienza a decaer lógicamente. Pero sigue teniendo puntos muy altos. Si tiene tiempo para verla otra vez, dele una oportunidad a Dexter.

    • Lucas Bertellotti

      Muchas gracias por el comentario, Bartolomé. No creo que haya sido sólo un mal día lo de Dexter. De hecho, creo que fueron un par de meses. Cuando la historia se centra en el personaje principal, todo transcurre de manera fluida y casi perfecta. Pero ahí está el problema. El foco se dispersa demasiado, se pierde tiempo en situaciones sin sentido y llega lo que nunca puede ocurrir en este tipo de entretenimientos: el aburrimiento. Saludos.


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