Carnivàle: contar el lado equivocado de la historia

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“Before the beginning, after the great war between Heaven and Hell, God created the Earth and gave dominion over it to the crafty ape he called man. And to each generation was born a creature of light and a creature of darkness. And great armies clashed by night in the ancient war between good and evil. There was magic then, nobility, and unimaginable cruelty. And so it was until the day that a false sun exploded over Trinity, and man forever traded away wonder for reason”.

El sur del país está agobiado. El calor no se resiste. El polvo aparece en cada rincón, se mete en las bocas y se instala en la ropa. El viento, siempre en contra, no regala nunca noches tranquilas. Puertas que se cierran con fuerza y carpas a las que les cuesta mantenerse en pie. La suciedad es una invitada de la casa. La falta de comida se combate con algún cigarrillo, quizás algo de alcohol y sexo. Las dificultades exponen las miserias de un pueblo desunido. 1930. En Estados Unidos son tiempos de hambre.

Ben Hawkins sabe que es especial. No entiende la razón ni percibe qué debe hacer con los poderes que tiene. Vive con su mamá enferma en una casa en el medio de la nada. Es joven y está perdido. Hasta que se cruza con el circo ambulante Carnivàle. De a poco, mientras comienza a vivir el día a día de la feria freak, empiezan a llegar algunas respuestas a partir de diferentes casualidades o señales que recibe en el circo. ¿Quién es? ¿Cuál es su origen? ¿Por qué tiene el poder de sanar gente? No tiene que pasar mucho tiempo para que Ben perciba que Carnivàle no se cruzó con él de casualidad.

Sólo después de algunos capítulos el foco termina de quedar más o menos claro. Carnivàle, serie de HBO que estuvo al aire entre 2003 y 2005 y que contó con dos temporadas de doce episodios cada una, cuenta la historia de la ancestral lucha del bien contra el mal. Por un lado, Ben. Un chico de unos 20 años que en un principio nadie percibe que es especial y trabaja como peón en la feria del circo. Por el otro, el reverendo Justin Brown, un cura con enorme poder dentro de la sociedad que tiene demasiados secretos -y maldad- encima.


Dentro de la pelea entre estos personajes poderosos y supraterrenales, el relato se toma el tiempo de contar el día a día del circo, que vaga de un pueblo a otro en busca de una fortuna que nunca llegará. Entre casas rodantes, autos destartalados y comida con sabor a tierra conviven tres prostitutas (la mamá y sus dos hijas), una mujer que tira las cartas pero no puede hablar, otra que baila con serpientes y una a la que le crece barba. Hay también un hombre-reptil, un gigante y un contorsionista. Todos tienen un rasgo distintivo que los une. Son diferentes. Marginados por la sociedad, crearon su propia comunidad ambulante. Es el lugar donde se sienten verdaderamente cómodos. Nacieron para ser parte de Carnivàle.

El líder de ese grupo es uno de los grandes personajes de la historia de las series: Samson maneja la feria como nadie podría. Es duro pero tierno a la vez. No le tiene miedo a nada. Su personalidad es avasalladora, pese a su altura. Todos en el circo le tienen respeto al enano. Todos saben que él es que manda. Es un feriante de corazón, sabe como pocos esquivar problemas y abrazar soluciones. El actor, Michael Anderson, es el mismo que tuvo varias participaciones en Twin Peaks, de David Lynch. En un hipotético top 5 de personajes extraordinarios, Samson debería compartir un lugar de privilegio con Omar Little (The Wire), Al Swearengen (Deadwood), Paulie (Los Soprano) y Dwight Schrute (The Office). Quizás también habría que mencionar al inolvidable Nucky Thompson (Boardwalk Empire).

Carnivàle tiene momentos de gloria y otros fáciles de olvidar. No cuesta demasiado reconocer cuáles fueron los puntos y bajos de la serie. Cuando la historia se centró en las relaciones del circo y sus fabulosos personajes, el relato brilló. A través de una estética alucinante y encantadora, con un cuidado al detalle verdaderamente único, los freaks del circo se volvieron especiales e interesantes. Rita Sue y Stumpy hacen lo que pueden para sobrevivir. Tienen dos hijas y las dos trabajan como strippers. Él es vago, alcohólico y apostador. Ella, una mujer que arrasa con todos. Sofie, la chica linda e inteligente, coquetea con Ben pero no parece estar muy segura de lo que quiere. Jonesy, el otro líder del circo, todavía no abandonó la tristeza de su lesión y llora en silencio por la rodilla rota que lo hace renguear. La información que entrega la serie sobre estos personajes es más o menos completa pero no suficiente.

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A medida que avanzan los capítulos, la historia se vuelca por el peor lado: la lucha a la distancia entre Ben y el reverendo Justin. Todo se vuelve engorroso y difícil de entender. Interviene el misticismo, la religión y los códigos secretos. La serie se hace cada vez más oscura y por momentos del relato parece obstinada en buscar el terror. La mayoría de esas secuencias son fallidas. HBO decidió no darle más vida a la serie. Según el creador, Daniel Knauf, la idea era centrarse cada vez más en este foco. Entonces, bien merecido tiene que le hayan dado de baja el proyecto.  El fin de la historia es abrupto y sin delicadeza. Aunque probablemente nunca estuvo en sus planes y la idea del circo era un detalle de color que sumaba a lo que de verdad quería contar, lo cierto es que Carnivàle podría haber sido una obra maestra si se centraba sólo en la historia del circo y abandonaba el otro costado, que terminó mal presentado y con muchas cuestiones abiertas y sin aclarar.

Demasiados elementos quedaron desprolijos. Entre la temporada uno y dos, el circo pierde algunos personajes pero nunca se explica la razón. El mejor capítulo de la serie es el quinto de la primera temporada,  Babylon, cuando la feria llega a un sucio pueblo de Texas repleto de mineros que parecen fantasmas. Todo es perfecto en ese episodio y ahí queda claro el potencial que tenían los personajes de Carnivàle (en un momento se observa que Samson deja una tarjeta en la que se lo ve a él vestido como personaje de circo, como si fuera un enano con súper poderes. ¡Qué locura no haberse tomado el tiempo de contar esa historia con un flashback!).

La intención de Knauf era hacer seis temporadas. Según HBO, el costo de la serie por capítulo, de unos tres millones de dólares, era demasiado caro. Hubo quejas y la casilla de mails de la cadena de TV explotó durante un tiempo. Así como HBO tiene su Santísima Trinidad de obras maestras (Six Feet Under, Los Soprano y The Wire), también formó una especie de Santísima Trinidad de obras inconclusas: Deadwood, Carnivàle y Luck. Las tres, más allá de alguna objeción, merecían tener el final que sus creadores pensaron, pese a que el producto de Knauf se obstinó en contar el lado equivocado de la historia.



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    • Lucas Bertellotti

      Que la disfrutes, estimado. Creo que la primera temporada es mucho mejor que la segunda. Gracias por el comentario y, si tienes ganas, pasa para comentar sobre toda la serie en un tiempo. Saludos.


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