El arte retrata a la vida

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Le respondía un mail a un antiguo editor mío, un periodista con mucha más experiencia. Hablábamos de boxeo. Yo tenía información y la frescura de quien se obsesiona con el día a día de un deporte. Él, el recorrido. Era la semana en la que Maravilla Martínez había perdido con Miguel Cotto. La derrota más humillante de su carrera. En el medio de consideraciones sobre la pelea, tiró una sentencia que nunca olvidé. Porque muchos -hasta algunos periodistas- claman que el boxeo ni siquiera es un deporte. Bueno, quizás tengan razón. Esto escribió mi colega:

“Para mí el boxeo no es un deporte. Son dos personas conscientes del riesgo que corren, ganándose la vida de una manera brutal. Decir que el boxeo es un deporte sería minimizarlo. Es algo mucho más importante. Eso es la vida misma. Por eso es tan apasionante”.

El boxeo es la vida misma. Quizás sea la razón por la que el cine pudo mostrarlo tan bien. Cuando el arte retrata a la vida, tiene todo por contar: las miserias, los triunfos, los valores y fracasos.

La historia del cine con el boxeo es larga y muy conocida. Acá, un repaso por films muchos más especializados pero no por eso de menor vuelo. Hay varias joyas que el público grande desconoce. En pleno furor por la pelea entre Mayweather y Pacquiao, es hora de sacarles el polvo.

Muhammad and Larry, Albert y David Maysles. Muhammad Ali, uno de los grandes boxeadores de la historia, no puede saltar la soga. Un grupo de fanáticos lo mira en el gimnasio con una especie de desencanto y confusión. El rey de las palabras ya no habla como antes, balbucea. No es el mismo. Tiene bigotes, se le ven las estrías, el cuerpo flácido y está a punto de disputar uno de sus últimos combates (aunque le quedaría una pelea más, ante Trevor Berbick, este combate significaría su adiós simbólico). Es la historia del ocaso, del rey que percibe que la corona lo abandonó hace un tiempo largo. Impresiona notar los primeros indicios de Parkinson y el silencio de su grupo de trabajo ante esa situación. La obstinación brutal y exagerada de un deportista que rozó el pedestal de semi Dios. El ego de Ali siempre fue el mejor compañero, pero también el peor rival. Las imágenes del entrenamiento son fascinantes. Y mucho más fascinante es una de las secuencias finales con la reacción de Larry Holmes, el rival-amigo-ex sparring que determina el adiós definitivo de Muhammad Ali como boxeador. Emocionante. Una verdadera obra maestra de ESPN (el relato forma parte de uno de los 30X30).

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No más, Eric DrathUn documental único. Una de las peleas más simbólicas de la historia (Roberto Durán vs. Sugar Ray Leonard; el segundo combate entre ellos, en noviembre de 1980) tiene su esperado detrás de escena. La película juega con un ritmo extraordinario entre las imágenes del pasado y las del presente, en las que se descubre que nada cambió. Uno es la combinación perfecta entre súper profesionalismo y talento. El otro es un fuera de serie nacido para ser boxeador, que parece vivir con una cuenta pendiente: Mano de Piedra podría haber sido mucho más grande de lo que fue si se hubiera cuidado un poco más. El cara a cara que tienen, muchos años después del combate, es picante y melancólico. Las imágenes de cómo viven muchos años después de su pico de fama pintan con sutileza a los personajes. Entrañable film, también entre los mejores de los 30X30.

nomasThe Real Rocky, Jeff Feuerzeig. Sylvester Stallone estaba en Ohio esa noche. Vio cómo entraban los golpes de Ali. Hasta le pudo haber llegado alguna gota de sangre, ahí en la primera fila. Le impresionó la pelea. Se sintió conmovido por la actitud de ese boxeador que no tenía ninguna oportunidad ante el mejor de todos los tiempos. Ese blanco al que le estallaba la cara, repleta de sangre, inflamaciones y cicatrices. Ese blanco que, movido por una fuerza imposible de explicar, estuvo al borde del milagro. Él sabe que su historia, la franquicia de los miles de millones de dólares que hasta ganó un Oscar, es en realidad la de Chuck Wepner. Rocky Balboa existe en la vida real. Otra joya de ESPN: cuenta la historia de un boxeador que tuvo una carrera mediocre, salvo cuando casi le gana a Ali, en 1975. El relato atraviesa diferentes etapas, pero el punto alto es cuando la cámara le dedica un primer primerísimo plano a Wepner. La fotografía se pone en blanco y negro. Y él recuerda. Cuenta los detalles de la pelea con Ali. Asegura que le reclamaba que lo llamara ‘nigger’ en la conferencia de prensa. Jura que su golpe del noveno round fue puro, que es mentira que Ali cayó porque lo trabó con el pie. En el medio, una demanda millonaria que se soluciona con un arreglo entre las partes. Una joyita.

chuck_03 The trials of Muhammad Ali, Bill Siegel. Esto no es una película de boxeo. En realidad, es sobre el lado B del boxeador. Muhammad Ali no es uno de los deportistas más fascinantes de la historia sólo por lo que hizo arriba del ring. Es un hombre que trascendió, pasó todas las barreras. Esta película busca mostrar eso. Exhibe desde un costado íntimo y bastante inédito uno de sus momentos más complicados, cuando renunció a servir en el Ejército de Estados Unidos para luchar en Vietnam y se abrazó al Islam. “¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10.000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel oscura mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10.000 millas de aquí y dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos”. Así pensaba, así hablaba, así quedó excluido del boxeo. Así pasó a ser el enemigo de las clases altas y los blancos. La película tiene secuencias brillantes y otras un tanto olvidables. Por momentos, se centra mucho en el tema de la religión (el relato muestra que la persona más influyente en el entorno de Ali es Elijah Muhammad, quien lo bautizó ocho días después de que Ali ganara bajo el nombre de Cassius Clay a Sonny Liston) y pierde el foco.

trials Thrilla in Manila, John Dower. Al fin: Joe Frazier tiene la posibilidad de contar su parte de la historia. De eso trata esta gran película que muestra el detrás de escena de la que probablemente sea la pelea más grande de todos los tiempos. Muchos se reían y tomaban como un show cuando Ali le decía ‘mono’, pero para él era una herida que sea hacía más y más grande. Es una herida que no se cerró ni el último día de su vida y destiló todo tipo de sentimientos. Olvidado en un gimnasio con bolsas rotas, guantes desgastados y pisos sucios, Frazier nunca tuvo vergüenza en decir que el Parkinson de Ali era una consecuencia directa de sus golpes. El relato se centra en los boxeadores y traza un perfil perfecto. La pelea se volvió un símbolo para el mundo: el hablador pacifista musulmán que reclamaba por los derechos de los negros contra el negro con un contexto completamente diferente, mucho más retraído, sólo con ganas de pegar y ganar plata. La historia deja mal parado a Ali, que, devorado por la adrenalina, nunca pudo bajar un cambio. Frazier, su rival, había sido el hombre que lo había ayudado cuando él estaba afuera del boxeo, sin licencia por negarse a formar parte de la guerra de Vietnam. Thrilla in Manila es una pelea que perdieron dos. Estremecedor relato.

thrillermanila1When we were kings, Leon Gast. La película tiene todos los condimentos de un clásico documental de boxeo. Periodistas con habanos en la mano, rodeados de whisky y grandes anécdotas encima, potenciadas por el paso del tiempo y el inigualable privilegio de haber estado en el lugar de los hechos: el día que Ali y Foreman pelearon por el orgullo de los negros en África. En este film no sobran las miradas críticas hacia Ali, que es exhibido como una especie de súper hombre, una mezcla entre el mejor deportista -que era-, Walt Whitman, por su inigualable forma de expresarse ante las situaciones más insólitas, y Martin Luther King, por su permanente bajada de línera política. El film tiene ritmo y un gran material de archivo. Sobre este combate hay algo mucho mejor que la obra de Gast: el libro “La pelea”, de Norman Mailer.

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(#) Para terminar, una yapa. Digna previa de HBO sobre #MayPac. Lindos recursos, una historia bien contada y entretenida. Vale la pena.



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