The Honourable Woman: el precio de lo frenético

The Honourable Woman

Está dispuesta a todo. Toca un botón y se abre una puerta secreta sobre una de las paredes de su dormitorio. Se mete en un cuarto blanco, chico. Hay un teléfono, una televisión y una cama que parece más bien incómoda. Es su refugio, su lugar aislado e impenetrable dentro de su propia casa para los momentos en los que no se siente segura. Nessa Stein duerme con miedo todas las noches.

Es la presidenta de una ONG que se encarga de tender puentes en Medio Oriente, especialmente en Palestina e Israel. Construye escuelas, une distancias con cables de fibra óptica, pone la mirada en una parte del mundo abandonada y estigmatizada. Su nombre, su organización, representan poder político. Cuando ella decide contratar a través de una licitación a un palestino para un trabajo en Medio Oriente, sabe que habrá problemas con los israelíes, también con Estados Unidos. Y cuando elige al revés, entiende que llegarán llamados -o algo más- desde el otro bando. Pero ella sigue adelante. Expone su cuerpo y a todos los que están alrededor. Sabe que su vida está siempre en peligro, que hay cosas que no puede controlar. Pero, ¿por qué?

The Honourable Woman, serie de la BBC de una temporada de ocho capítulos, es pura intensidad. Desde la primera secuencia, en la que la historia retrocede y muestra a Nessa y su hermano Ephra cuando eran chicos en una situación shockeante y de extrema violencia, hasta el final, sin respiro. Bien se podría decir que se trata de la versión inglesa de Homeland: porque acá hay bombas, terrorismo, secuestros e intriga. Pero todo está llevado con mucha más calidad.

Más allá de que la serie está un paso arriba de otras de su estilo, parece evidente que la historia no termina de cerrar del todo. El relato se vuelve tan frenético que quedan huecos en la esencia de los personajes y el guión. Nessa y Ephra parecen dispuestos a sacrificar todo por su ONG, que en algún momento fue de su padre, pero The Honourable Woman no se toma el tiempo de contar por qué para ellos es tan importante. Cuál es la razón por la que sacrifican la vida. Son ricos, educados y gozan de una buena consideración social. Viven en Londres en mansiones y departamentos de lujo: ¿por qué no abandonar el peligro? ¿Por qué meterse en la locura del terrorismo o la religión ciega? Son cuestiones que nunca se terminan de explotar del todo. Es la razón principal por la que resulta algo complicado conectar con los personajes principales.

Está claro que se trata de una ficción y que no tiene intenciones de trazar un paralelismo con la realidad. ¿O si? Lo cierto es que las situaciones resultan demasiados ampulosas: House of Cards cayó en el mismo error. No es creíble que un vicepresidente -el famoso Francis Underwood- sea el responsable de ejecutar un crimen a una periodista enemiga. En este caso, hay funcionarios que participan en hechos criminales. Además, es raro que haya tanta libertad para matar, disparar o secuestrar en una ciudad como Londres. Son detalles que le quitan verosimilitud al relato.

El conflicto entre Palestina e Israel está bien contado y tiene mucho poder en estos días, cuando las relaciones parecen demasiado lejanas. Son pueblos con culturas muy distintas, es verdad, pero enemistados por la soberbia, el poder y la plata. Detrás de las diferencias culturales hay oscuros negocios y ganas de que la paz no exista.

Maggie Gyllenhaal tiene una actuación para aplaudir. Es otra actriz que repite la tendencia con éxito: los que se pasan del cine a la televisión, atraídos por el prestigio de las series (Dustin Hoffman en Luck, Kevin Spacey en House of Cards y Jeff Daniels, en The Newsroom, entre otros).

Un escalón arriba de otras de un género similar (mucho más fácil de recomendar que Homeland o hasta 24), The Honourable Woman paga el precio de lo frenético. Es simple: ocho capítulos no le alcanzan para contar todo. Y quedan demasiados vacíos en el medio.



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  1. ova

    querido amigo, vi la serie, comparto algunos de tus comentarios, otros no tanto. si bien por momentos es vertiginosa, por otros me resulta agotadoramente pasiva, lenta, seguramente por venir de Reino Unido y no de EEUU. la actuacion de Maggie Gyllenhaal me parece digna, pero no la veo brillar, lejos para mi gusto de robin wright en house of cards. me transmite demasiada endeblez en una mujer que por lo vivido debiera ser mas potente, mas fuerte. quedo mas satisfecho con el papel secundario de Lubna Azabal, ella si me parece q brilla. abrazo

    • Lucas Bertellotti

      Leí varios comentarios sobre la “densidad” de la serie. Increíble que tengamos percepciones tan diferentes: la verdad, a mí se me pasó volando. Coincido en tu apreciación de Lubna Azabal. Su papel es extraordinario. De Maggie me queda esa secuencia inolvidable en la que se emborracha y es maltratada por un desconocido que la lleva de un bar a su casa.
      Un abrazo, gracias por estar siempre pendiente del blog.


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