True Detective (II): los ingredientes que le faltaron a la fórmula mágica

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-¿Está todo preparado? ¿La olla a temperatura? ¿Los ingredientes listos?

-Sí, todo listo, señor. ¿Con qué empezamos?

-Bueno, lo mismo que la otra vez. Ahora vamos a agregar a uno más: ponga tres actores del cine, bien conocidos en Hollywood, lindos y con papeles en los que hayan mostrado algo de potencial.

-Ningún problema, señor. Van Colin Farrell, Vince Vaughn y Rachel McAdams.

-Perfecto. Ahora, tiremos una pizca del género policial. Que la historia tenga detectives, que haya un caso grande que sirva para destapar otras miserias.

-Muy fácil, sí.

-Mostremos una cara diferente de Estados Unidos, una imagen sucia, conflictiva, olvidada. Ni Nueva York ni Los Angeles, por supuesto. ¿Qué puede ser?

-Inventemos una ciudad. “Vinci”, un distrito adentro de California. Sería una copia de Vernon, ahí donde los casos de corrupción fueron tantos que dejaron de ser una noticia.

-Sí, me gusta. Y la dirección, lo de siempre, agreguemos los planos aéreos y largos combinados con un poco de música en off.

-Sencillo.

-No olvidemos los condimentos: debemos ser cool. La presentación tiene que ser genial. Todos los que nos miren deben cantar la canción una y otra vez.

-Listo. Never Mind, de Leonard Cohen.

-Sobre los personajes: precisamos que luzcan perdidos, desorientados en la vida y obsesionados con el trabajo. Que dejen la sensación de que siempre tendrán un capítulo oculto e interesante para contar.

-Claro, eso ya lo hicimos. Ah, no…perdón, eh…Ahí puede haber un problema. Nos quedamos sin el condimento del interés. No podemos hacer que el espectador sienta ganas de saber más. Los personajes tendrán que arreglárselas como puedan, no habrá lados ocultos ni teorías del iceberg, lo que se vea será todo.

-Podemos obviar ese aspecto. Precisamos que la historia tenga dos grandes raíces: la primera, que el caso policial sea apasionante y misterioso. La segunda, que las historias personales de los detectives generen empatía.

-No, señor, no tenemos nada de eso.

-Es urgente que los personajes principales -los detectives- tengan puntos en común, una historia que los ate, un lazo difícil de romper. El policial, el caso, es lo de menos. Ellos son nuestras figuras.

-Eh…

-¿Y los saltos temporales? Queremos el mismo recurso de antes. Contar la historia desde el presente, ir hacia atrás, volver al presente. Hacer de los tiempos un arte.

-Eso es algo que nos falta. Fuimos a buscarlo pero no está en ningún lado. Podemos incluir algún saltito, pero nada demasiado lujoso.

-Son cuestiones que pueden dejarse de lado. Pretendemos un final sorpresivo, que sacuda, que emocione. Y NO queremos un final feliz. Si es posible, que la historia quede abierta.

-Puedo asegurar que no haya final feliz, no mucho más.

-Bien. Entonces, a mezclar. Y veremos qué es lo que sale.



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