¿Y si no fuera la de Woody Allen?

Cine-HOMBRE-IRRACIONAL

He aquí un nuevo foco para justificar y aplaudir -no con fervor ni emoción, pero sí con respeto y reconocimiento- todo lo que hace Woody Allen. En otra época era imposible no sentir disgusto por una película como A Roma con amor. Después, el tiempo hizo todo un poco más suave y entrador. Quedaron atrás los proyectos en los que parecía hacer una publicidad para la ciudad en la que filmaba (París, Roma, Londres). Hoy, todo se trata de disfrutar.

El mérito de Woody Allen es que, a los casi 80 años, piensa sus películas con una obra atrás. Como si fuera su mejor crítico, el hombre que más veces vio sus propias obras, elige abrazar a la simpleza, el buen gusto y la necesidad de no ir por lo grande o ambicioso, con la conciencia de que su gran trabajo ya está hecho.

Como el cocinero que, en vez de inventar nuevas recetas, se dedica a mejorar y disfrutar de los platos que ya hizo, el escritor que después de haber hecho tan buenos libros recurre a la misma fórmula o el pintor que consiguió modificar parte del mundo del arte no cambia los colores con los que triunfó, Woody Allen se dedica a ejercer su oficio como nunca antes.

En Hombre Irracional, no hace más que regalar un cuadro agradable, placentero y chico, con la espalda del que merece ser tratado de una manera especial. Ya se dijo: su nueva película tiene cosas de Crímenes y pecados y Match Point. Pero no llega ni de cerca a la profundidad de la primera ni a la fuerza de la segunda.

Abe (Joaquin Phoenix, el mejor actor estadounidense de la actualidad) es un profesor de filosofía deprimido, cansado de la vida, fatigado. La posibilidad de hacerle un bien a una familia a través de un crimen fácil de resolver le cambia la cabeza. Abandonar las palabras de Kierkegaard, Sartre o Kant e ir a la acción: ayudar a que el mundo sea un poco mejor. En el medio, claro, tendrá un romance con una de sus alumnas, Jill (Emma Stone, no termina de convencer), quien, por supuesto, será clave en el destino del hombre que se propuso hacer de la vida de otras personas -de su vida, en realidad- algo mejor (sí, Raskolnikov, del gran Crimen y castigo, de Dostoievski, vuela por la película una y otra vez).

La película tiene clichés y repeticiones. Es blanda, no termina de definirse entre lo cómico, lo negro y lo serio. El paso del tiempo generó en Woody Allen una liviandad evidente. Una liviandad atada a una conciencia tranquila del que no necesita demostrar demasiado, del que reconoce que sus grandes años pasaron. Allen saca los films sin demasiada preocupación. Se pone una fecha para el guión, y lo presenta. Tiene un período para filmar, y lo hace. Un tiempo para editar, y lo ejecuta. No se preocupa demasiado por estirarse ni pelearse con nadie de los que le exigen. Sabe que ya no está más que para cumplir.

La sensación que deja la película se orienta más a una mirada -otra mirada- sobre Woody Allen. ¿Es justo que la apreciación de una obra tenga atrás el concepto, la historia y el contexto de lo que hizo un autor antes de eso? Sí, es justo. Porque parece claro que el propio director piensa a la película desde esa historia, se respalda en lo que hizo sin ruborizarse, como si fuera su colchón artístico. Y entonces surge otra pregunta, que choca y confronta con la idea anterior: ¿y si esta misma película no fuera la de Woody Allen? Ahí, sí, la historia sería muy distinta. No hay dudas.



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  1. ova

    Querido lucas: comparto buena parte de tu mirada sobre la peli, aunque con algunas apostillas por marcar. En principio, no creo que esta no pueda ser una película de Allen. Si bien, y me adelanto, es para mi gusto el mas flojo de sus últimos trabajos, tiene tips que la hacen una peli Allen, y que solo una copia vil de otro director podría reproducir. O sea, para los que nos consideramos amantes del trabajo de Woody, en varios pasajes él está allí.
    El resto, creo compartir lo que decís. Si dividimos su carrera en dos etapas, y arrancamos por la última, ni lejos se acerca a la belleza de “medianoche…”, ni a la intriga de “match…” y hasta me arriesgo a decir que ” a roma…” es mejor film q “hombre..”
    Si comparamos con su primera etapa, elijo emparentarme contigo y no desilusionarme con un pasado que fue inmensamente mejor. Pero hace rato que miro a este enano talentoso sin prejuicios e intentando no relojear hacia atrás y comparar, por que seguramente ya no habrá “manhattan” ni “anny hall”, ni siquiera algunos “dias de radio” potables.
    Es Woody Allen, hay que aceptarlo tal cual es. Disfrutarlo mientras se pueda, y, para mi gusto, no armar falsos paralelismos. Es como pedirle al maradona del sevilla que defina como al del napoli. Abrazo grande.


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